Redención de la forma pura
sobre la cálida arena
nubes que descansan boca arriba
El contenido aliento
insensible a las olas que acuden al abrevadero
marca la pausa
que reconcilia el sueño
Son cuerpos de mujer o nubes de color carne
que yacen sobre las rocas
y sobre los callados erizos
Se elevan como preces o poemas
hasta más allá del chiringuito
hasta los aromas orientales
de los pescados grillados
que devoramos cautivos.
Son cuerpos de mujer o fontanas de blando mármol
de los que manan inmisericordes
las volutas del deseo
Cuerpos de mujer
En las noches pacen sábanas orgiásticas
cuando los televisores se apagan
y sus necrológicas cesan de salmodiar.
Cuando la noche se hace canto
y es insufrible el parpadeo de las estrellas
cesa la tregua que nos conceden los dioses
y admiramos en su mágico esplendor
aquellos cuerpos de mujer
que reposan en decúbito supino
Es entonces el temblor y las ansias
mientras ellas
-sus cuerpos ardorosos-
ignoran la presencia de los caballitos de mar.
Fenómenos múltiples
se provocan insolentes en las márgenes crecidas
de las crestas de las olas
Los catamaranes amplían sus fauces poderosas
de las que emergen como vestales liberadas
los dulces, sonrosados, pudorosos
cuerpos de mujer
Estrellas vagarosas
cinemática en reposo
ola detenida
en el albur de su sino
ocaso a medio soñar
por aquellas almas en vilo que nunca fueron
cuerpos de mujer
Ilust.: Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar, Dalí, 1944
sobre la cálida arena
nubes que descansan boca arriba
El contenido aliento
insensible a las olas que acuden al abrevadero
marca la pausa
que reconcilia el sueño
Son cuerpos de mujer o nubes de color carne
que yacen sobre las rocas
y sobre los callados erizos
Se elevan como preces o poemas
hasta más allá del chiringuito
hasta los aromas orientales
de los pescados grillados
que devoramos cautivos.
Son cuerpos de mujer o fontanas de blando mármol
de los que manan inmisericordes
las volutas del deseo
Cuerpos de mujer
En las noches pacen sábanas orgiásticas
cuando los televisores se apagan
y sus necrológicas cesan de salmodiar.
Cuando la noche se hace canto
y es insufrible el parpadeo de las estrellas
cesa la tregua que nos conceden los dioses
y admiramos en su mágico esplendor
aquellos cuerpos de mujer
que reposan en decúbito supino
Es entonces el temblor y las ansias
mientras ellas
-sus cuerpos ardorosos-
ignoran la presencia de los caballitos de mar.
Fenómenos múltiples
se provocan insolentes en las márgenes crecidas
de las crestas de las olas
Los catamaranes amplían sus fauces poderosas
de las que emergen como vestales liberadas
los dulces, sonrosados, pudorosos
cuerpos de mujer
Estrellas vagarosas
cinemática en reposo
ola detenida
en el albur de su sino
ocaso a medio soñar
por aquellas almas en vilo que nunca fueron
cuerpos de mujer
Ilust.: Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar, Dalí, 1944