Dark_Fairy
Poeta que considera el portal su segunda casa
En si le temo al cielo blanco o
nublado, tranquilo o tormentoso
y no es por los jinetes con sus caballos y
avorazados de hambre y de humanos
y no es por los dragones obtusos y..Tal vez
solitarios.
De todos modos el cerebro adverso
sólo piensa en los fuegos profanos y
molestos y en la cara de la mujer rata
y su auto rojo y descompuesto.
En si le temo al nudo en la garganta
y a los viejos cabellos tirados y canosos
y al cráneo descarnado de mi abuela.
Y al cuento de terror del invierno
y a la crisis de comida y a los animales
muertos, y ese cuento revive de entre
los zombies del panteón municipal
y se pone blanco y negro, y escucho su
voz de cerdo.
Lágrimas verdosas y ocres, brillantes enumeran
mis ojos, y mis brazos múltiples de conexiones
y heridas y sangres de todas, todo se descompone
por la historia de un marzo cruel y mutilante.
En si le temo a la calle veintisiete, con todo
y sus vidrios rotos y olor a drenaje, y a su agua
rota y quebrada.
En si tampoco le temo a nada, más que
al mordaz cuento siniestro, y en cada calle
y en cada esquina, hay una mujer rondando
nauseabunda y nunca más.
nublado, tranquilo o tormentoso
y no es por los jinetes con sus caballos y
avorazados de hambre y de humanos
y no es por los dragones obtusos y..Tal vez
solitarios.
De todos modos el cerebro adverso
sólo piensa en los fuegos profanos y
molestos y en la cara de la mujer rata
y su auto rojo y descompuesto.
En si le temo al nudo en la garganta
y a los viejos cabellos tirados y canosos
y al cráneo descarnado de mi abuela.
Y al cuento de terror del invierno
y a la crisis de comida y a los animales
muertos, y ese cuento revive de entre
los zombies del panteón municipal
y se pone blanco y negro, y escucho su
voz de cerdo.
Lágrimas verdosas y ocres, brillantes enumeran
mis ojos, y mis brazos múltiples de conexiones
y heridas y sangres de todas, todo se descompone
por la historia de un marzo cruel y mutilante.
En si le temo a la calle veintisiete, con todo
y sus vidrios rotos y olor a drenaje, y a su agua
rota y quebrada.
En si tampoco le temo a nada, más que
al mordaz cuento siniestro, y en cada calle
y en cada esquina, hay una mujer rondando
nauseabunda y nunca más.