::
hmy:::::
hmy:::
:::banana:::
Te voy a contar un cuento
de un niño como cualquiera
aunque su defecto era
estar siempre descontento.
Vivía en una casita
bonita y acogedora,
con sus padres y la Dora:
una perra, labradora
sinvergüenza y muy bonita.
En una charca cercana
con nenúfares en flor
croaba, con el calor
de la mañana, una rana.
Y era bonito escuchar
el concierto matutino
de los pájaros los trinos
y de la rana, el croar,
con los ladridos de Dora
persiguiendo a las ardillas.
O bien crujir las gavillas
al sol, cuando éste las dora.
Y ver, cuando muere el día,
vestir de púrpura el cielo;
o la noche, con su velo
cuajado de pedrerías.
Oír murmurar al viento
paseando por los pinos
Este tesoro divino
era del niño del cuento.
Y el niño, que era un cretino,
siempre estaba descontento.
:::banana:::
Te voy a contar un cuento
de un niño como cualquiera
aunque su defecto era
estar siempre descontento.
Vivía en una casita
bonita y acogedora,
con sus padres y la Dora:
una perra, labradora
sinvergüenza y muy bonita.
En una charca cercana
con nenúfares en flor
croaba, con el calor
de la mañana, una rana.
Y era bonito escuchar
el concierto matutino
de los pájaros los trinos
y de la rana, el croar,
con los ladridos de Dora
persiguiendo a las ardillas.
O bien crujir las gavillas
al sol, cuando éste las dora.
Y ver, cuando muere el día,
vestir de púrpura el cielo;
o la noche, con su velo
cuajado de pedrerías.
Oír murmurar al viento
paseando por los pinos
Este tesoro divino
era del niño del cuento.
Y el niño, que era un cretino,
siempre estaba descontento.