Ana Hely
Poeta fiel al portal
La cuchara y el tenedor
una vez danzaron en el comedor,
a la hora del almuerzo se conocieron
y desde ahí novios se hicieron.
Una noche clara se casaron
en una gran cena de honor,
toda la vajilla entera reunida
para tan bella celebración.
La madrina fue la señora tetera,
el padrino el serio cucharon,
los pajecillos los pocillos tinteros,
las damas de honor, jajaja,
las románticas cucharas dulceras.
Al tiempo tuvieron una hija
brillante relucía la nena
muy parecida a los dos,
la ternura de mama cuchara,
la sonrisa de papa tenedor.
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