Cuarto escalón
Pernoctar desde el silencio,
pretendiendo que la habitación
tenga ojos en el techo, telarañas en el piso
y en medio una densa niebla de soledad.
Tengo ocho metros de distancia
al espejo que refleja el anonimato
de los muertos, sin embargo cuando
me despierto del lado derecho de la cama
reza el epitafio que inverosímilmente
dilucida un tanto de cordura:
“aquí yace la consecuencia del olvido,
la pesadilla del cuento, el terror de los pájaros”.
De nuevo mayo con veneno en la lengua…
Pernoctar desde el silencio,
pretendiendo que la habitación
tenga ojos en el techo, telarañas en el piso
y en medio una densa niebla de soledad.
Tengo ocho metros de distancia
al espejo que refleja el anonimato
de los muertos, sin embargo cuando
me despierto del lado derecho de la cama
reza el epitafio que inverosímilmente
dilucida un tanto de cordura:
“aquí yace la consecuencia del olvido,
la pesadilla del cuento, el terror de los pájaros”.
De nuevo mayo con veneno en la lengua…
Última edición: