Évano
Libre, sin dioses.
¡Cuánto yo habita en nosotros!
Es un pozo vacío
que emana eterno
y nunca acaba;
que cansa el alma.
No quiero en mí
más que trocitos de otros.
Ser regalo perenne,
caridad y oídos,
piedad, solidaridad,
amor.
No quiero ser un cúmulo
que vomita yos;
sino la nube que pasea
sobre historias de alegrías
que se cuentan en los campos
las ánimas sin yos.
No quiero ser yo.