Jcmch
Poeta veterano en el portal.
Cuando yo era niño…
mis juegos no eran la pelota y el béisbol.
Cuando yo era niño…
mi diversión eran los cuentos de terror.
En mi habitación…
no desfilaban payasos y juguetes.
En mi habitación…
volaban espectros sonrientes.
No habían luces, no habían colores.
Solo oscuridad y gritos de dolores.
No habían héroes, villanos y doncellas,
sino la cúpula nocturna y sus estrellas.
Una esfera redonda de sangre y murciélagos,
y cadáveres apiñados como el desierto y sus médanos.
No jugaba alegre y corría al despertar…
solo creaba zombis dispuestos a matar.
Mis ídolos no eran El hombre de Acero
ni Thor el Vencedor…
eran Butch el carnicero
y Jack el destripador.
Desde mi ventana…veía las sonrisas
de los niños al correr…
y por mis ojos hervía la codicia
de verles perecer.
Quería tomarlos a todos
y arrancarles sus miembros…
luego mezclarlos un poco…
como un artista y su lienzo.
Mi habitación era un castillo…
negro, oscuro y tormentoso.
Con mazmorras de tortura
y un sereno cavernoso.
Yo no leía cuentos
de príncipes y princesas.
Solo historias oscuras
de asesinatos y vilezas.
Soledad, negritud y tormentos…
la locura de los tristes momentos.
Caminando por los pasillos de la habitación…
¡los marcianos planean una invasión!
Cuando era niño…
mi imaginación se retorcía…
y ahora, mas grande…
simplemente esta perdida.
mis juegos no eran la pelota y el béisbol.
Cuando yo era niño…
mi diversión eran los cuentos de terror.
En mi habitación…
no desfilaban payasos y juguetes.
En mi habitación…
volaban espectros sonrientes.
No habían luces, no habían colores.
Solo oscuridad y gritos de dolores.
No habían héroes, villanos y doncellas,
sino la cúpula nocturna y sus estrellas.
Una esfera redonda de sangre y murciélagos,
y cadáveres apiñados como el desierto y sus médanos.
No jugaba alegre y corría al despertar…
solo creaba zombis dispuestos a matar.
Mis ídolos no eran El hombre de Acero
ni Thor el Vencedor…
eran Butch el carnicero
y Jack el destripador.
Desde mi ventana…veía las sonrisas
de los niños al correr…
y por mis ojos hervía la codicia
de verles perecer.
Quería tomarlos a todos
y arrancarles sus miembros…
luego mezclarlos un poco…
como un artista y su lienzo.
Mi habitación era un castillo…
negro, oscuro y tormentoso.
Con mazmorras de tortura
y un sereno cavernoso.
Yo no leía cuentos
de príncipes y princesas.
Solo historias oscuras
de asesinatos y vilezas.
Soledad, negritud y tormentos…
la locura de los tristes momentos.
Caminando por los pasillos de la habitación…
¡los marcianos planean una invasión!
Cuando era niño…
mi imaginación se retorcía…
y ahora, mas grande…
simplemente esta perdida.