IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Me quiero querer,
aún desenredando los hilos
de mi reseca garganta,
me dijo el viento del cielo,
que su profundo temor
es el miedo al miedo,
porque aquello puede cortar,
herir y enmudecer,
más que mil gélidas dagas,
más que cientos de finales mortales,
que no hay verdad
si el tiempo al tiempo es un robo,
si los impulsos mienten,
si los suelos se quiebran,
y la duda carcome,
me dijo que lo terrenal
también es mágico,
que la extrañeza de cada ser
nunca se conoce completamente,
que hay más misterios
si se los desea descubrir,
que no hay pozo que guarde calor,
ni libertad que regale felicidad,
que la mentalidad nos puede enfermar,
y que la insignificancia
es cuestión de perspectivas,
aún espero su suavidad,
viento de sueños,
seremos dueños de nosotros mismos,
cuando nos encontremos con la muerte,
cuando no podamos obviarnos.
aún desenredando los hilos
de mi reseca garganta,
me dijo el viento del cielo,
que su profundo temor
es el miedo al miedo,
porque aquello puede cortar,
herir y enmudecer,
más que mil gélidas dagas,
más que cientos de finales mortales,
que no hay verdad
si el tiempo al tiempo es un robo,
si los impulsos mienten,
si los suelos se quiebran,
y la duda carcome,
me dijo que lo terrenal
también es mágico,
que la extrañeza de cada ser
nunca se conoce completamente,
que hay más misterios
si se los desea descubrir,
que no hay pozo que guarde calor,
ni libertad que regale felicidad,
que la mentalidad nos puede enfermar,
y que la insignificancia
es cuestión de perspectivas,
aún espero su suavidad,
viento de sueños,
seremos dueños de nosotros mismos,
cuando nos encontremos con la muerte,
cuando no podamos obviarnos.