No olvidarás el día
en que nos fundimos en un eclipse de cuerpos y estrellas,
olas de deseo destellan en la piel ardiente,
el sudor, río dorado, se desliza por paisajes prohibidos,
mis caderas, dibujan mares invisibles,
tus manos, abriendo el misterio de mi flor secreta,
tus ojos, dos faros que no se desvían,
como lunas buscando mi eclipse.
Tus movimientos son cataclismos,
arquean mi espalda en un mapa de fuego,
tu respiración, tormenta voraz, me devora,
tu boca, oasis y abismo, bebe de mi manantial oculto,
mis ojos se vuelven blanco cósmico,
me elevas hacia galaxias nunca antes habitadas,
tu rostro, un cielo estrellado, me observa desde arriba,
mientras me arrodillo, cómplice del néctar que mana de ti
miel y leche, elixir sagrado,
mi alimento y mi perdición.
Y entonces, sin tiempo ni límites,
nos fundimos en un volcán de deseos desatados,
donde cada latido es una explosión,
cada suspiro un incendio que devora el cosmos,
somos fuego inextinguible, huracán y abismo,
la chispa eterna que quema sin quemar,
porque en este universo sin fin,
tu cuerpo y el mío son llamas que arden para siempre,
una tormenta ardiente donde solo existe el deseo absoluto.
-Dior
en que nos fundimos en un eclipse de cuerpos y estrellas,
olas de deseo destellan en la piel ardiente,
el sudor, río dorado, se desliza por paisajes prohibidos,
mis caderas, dibujan mares invisibles,
tus manos, abriendo el misterio de mi flor secreta,
tus ojos, dos faros que no se desvían,
como lunas buscando mi eclipse.
Tus movimientos son cataclismos,
arquean mi espalda en un mapa de fuego,
tu respiración, tormenta voraz, me devora,
tu boca, oasis y abismo, bebe de mi manantial oculto,
mis ojos se vuelven blanco cósmico,
me elevas hacia galaxias nunca antes habitadas,
tu rostro, un cielo estrellado, me observa desde arriba,
mientras me arrodillo, cómplice del néctar que mana de ti
miel y leche, elixir sagrado,
mi alimento y mi perdición.
Y entonces, sin tiempo ni límites,
nos fundimos en un volcán de deseos desatados,
donde cada latido es una explosión,
cada suspiro un incendio que devora el cosmos,
somos fuego inextinguible, huracán y abismo,
la chispa eterna que quema sin quemar,
porque en este universo sin fin,
tu cuerpo y el mío son llamas que arden para siempre,
una tormenta ardiente donde solo existe el deseo absoluto.
-Dior