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cuando era joven

licprof

Poeta fiel al portal
trabajaba vendiendo diversas mercancìas en los comercios
por las mañanas
caminando bajo el sol del verano
o del invierno;
por las tardes estudiaba letras
y a la noche bailaba unos buenos tangos

eso durò 10 años

finalmente, me recibì
y comencè a trabajar como profesor
de lengua y literatura
en colegios secundarios
de provincia y capital

pero extraño
aquella època en que solo era
un joven bohemio y milonguero
con sus amores de estudiante
y no hacìa otra cosa que leer y fumar en bares y bibliotecas
llenas de humo
bailar durante las noches
y hacer el amor
con las mujeres màs hermosas del mundo
en los màs humildes hoteles
de las inmediaciones

aquella època en que era mi propio amo
y no recibìa òrdenes de nadie

aquella època en que era libre de hacer lo que quisiera
aunque no tuviera estabilidad ni seguridad laborales
ya que hoy me la llevaba en pala tal vez
pero mañana no se sabìa:
todo era muy fluctuante
todo oscilaba como un pèndulo galileano
en virtud de la teorìa
de los, quizàs, ciclos econòmicos

no obstante, cuando sucediò la catàstrofe mundial
el hecho de tener un exiguo salario docente, me salvò:
vacaciones pagas, plazo fijo, pequeños ahorros, dinero en efectivo
comida almacenada previendo una posible guerra atòmica,
una posible tercer conflagraciòn mundial
entre las grandes y pequeñas potencias
o un probable y no imposible desabastecimiento,
aguinaldo, obra social, por otra parte

ahora mismo, paso las tardes
jugando al ajedrez
contra desconocidos de todo el mundo
en la computadora
y escribiendo
antipoemas narrativos
mientras escucho mùsica
leo un buen libro
o hago ejercicio fìsico
o bailo
frente a un espejo enorme
algo sucio
el espejo
y yo tambièn:
sucio de dicha y placer y, sobre todo,
de recuerdos inexplorados,
inexpugnables

me gusta usar pocas palabras
pocas notas
pocos pasos al bailar

menos es màs
mies dixit

sin embargo, recuerdo perfectamente
que cuando era joven
hace 20 30 años atràs
no podìa narrar aunque quisiera: enseguida
me ponìa a jugar con las palabras
acaso influido digamos por escritores tales como perlongher lamborghini
y el relato se iba al diablo, al demonio
como si se tratara de un poema
y no del relato de una vida
o de una
muerte
sùbita
o natural,
acaso incierta

ahora, en cambio, me pasa al revès:
quiero escribir un poema
y no puedo dejar de narrar
mientras escucho gritos
provenientes de la calle
el domingo a la tarde
y rumor de autos cercanos
o de tipos que lavan o arreglan sus motos
con llaves varias, picos de loro,
y otras herramientas siempre metàlicas





 
Última edición:
trabajaba vendiendo diversas mercancìas en los comercios
por las mañanas
caminando bajo el sol del verano
o del invierno;
por las tardes estudiaba letras
y a la noche bailaba unos buenos tangos

eso durò 10 años

finalmente, me recibì
y comencè a trabajar como profesor
de lengua y literatura
en colegios secundarios
de provincia y capital

pero extraño
aquella època en que solo era
un joven bohemio y milonguero
con sus amores de estudiante
y no hacìa otra cosa que leer y fumar en bares y bibliotecas
llenas de humo
bailar durante las noches
y hacer el amor
con las mujeres màs hermosas del mundo
en los màs humildes hoteles
de las inmediaciones

aquella època en que era mi propio amo
y no recibìa òrdenes de nadie

aquella època en que era libre de hacer lo que quisiera
aunque no tuviera estabilidad ni seguridad laborales
ya que hoy me la llevaba en pala tal vez
pero mañana no se sabìa:
todo era muy fluctuante
todo oscilaba como un pèndulo galileano
en virtud de la teorìa
de los, quizàs, ciclos econòmicos

no obstante, cuando sucediò la catàstrofe mundial
el hecho de tener un exiguo salario docente, me salvò:
vacaciones pagas, plazo fijo, pequeños ahorros, dinero en efectivo
comida almacenada previendo una posible guerra atòmica,
una posible tercer conflagraciòn mundial
entre las grandes y pequeñas potencias
o un probable y no imposible desabastecimiento,
aguinaldo, obra social, por otra parte

ahora mismo, paso las tardes
jugando al ajedrez
contra desconocidos de todo el mundo
en la computadora
y escribiendo
antipoemas narrativos
mientras escucho mùsica
leo un buen libro
o hago ejercicio fìsico
o bailo
frente a un espejo enorme
algo sucio
el espejo
y yo tambièn:
sucio de dicha y placer y, sobre todo,
de recuerdos inexplorados,
inexpugnables

me gusta usar pocas palabras
pocas notas
pocos pasos al bailar

menos es màs
mies dixit

sin embargo, recuerdo perfectamente
que cuando era joven
hace 20 30 años atràs
no podìa narrar aunque quisiera: enseguida
me ponìa a jugar con las palabras
acaso influido digamos por escritores tales como perlongher lamborghini
y el relato se iba al diablo, al demonio
como si se tratara de un poema
y no del relato de una vida
o de una
muerte
sùbita
o natural,
acaso incierta

ahora, en cambio, me pasa al revès:
quiero escribir un poema
y no puedo dejar de narrar
mientras escucho gritos
provenientes de la calle
el domingo a la tarde
y rumor de autos cercanos
o de tipos que lavan o arreglan sus motos
con llaves varias, picos de loro,
y otras herramientas siempre metàlicas





La juventud divino tesoro...la hechamos de menos...a veces.
Las cosas que se vivieron son materias primeras para nuestros poemas.
Felicitaciones.
Un abrazo
 
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