IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Latidos de silencios encerrados,
encadenados
a una tristeza que nos retuerce,
toda vida es sinónimo de finitud,
de una fugacidad
tan efímera como un pensamiento,
que nunca se materializa,
que nunca se cuestiona,
que nunca encontrará nuevos placeres,
nuevas libertades,
edades de seres tercos,
corrompen las astralidades
de un universo que nos invita,
a observar sus errores,
a entender todo clamor,
horrores se avecinan,
en donde el suelo muere,
brotarán nuevas vidas,
desde cadáveres sin alma,
caminarán esas vidas,
como si su tiempo no fuera peligroso,
se abren los cielos,
y les reflejan nuevas advertencias,
¿qué haremos nosotros?
la suerte de observar,
como toda esperanza se hunde
en la más profunda soledad,
admitiremos nuestro fallo,
cuando el sol nos deje de alimentar.
encadenados
a una tristeza que nos retuerce,
toda vida es sinónimo de finitud,
de una fugacidad
tan efímera como un pensamiento,
que nunca se materializa,
que nunca se cuestiona,
que nunca encontrará nuevos placeres,
nuevas libertades,
edades de seres tercos,
corrompen las astralidades
de un universo que nos invita,
a observar sus errores,
a entender todo clamor,
horrores se avecinan,
en donde el suelo muere,
brotarán nuevas vidas,
desde cadáveres sin alma,
caminarán esas vidas,
como si su tiempo no fuera peligroso,
se abren los cielos,
y les reflejan nuevas advertencias,
¿qué haremos nosotros?
la suerte de observar,
como toda esperanza se hunde
en la más profunda soledad,
admitiremos nuestro fallo,
cuando el sol nos deje de alimentar.