IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Sobre la línea que marca todo deseo,
porque el horizonte
también es terreno,
dentro de los tiempos que parecen eternos,
porque todo es habitable,
entre amaneceres
que no se cansan de soñar,
por encima de los vientos,
porque no hay dueño que nos domine,
cuando nuestras alas
se muevan por nuestro corazón,
por debajo del ego más inmenso,
porque todo dios afirma saberlo todo,
quedarán sus ojos sin pulso,
cuando nuestros sueños
detengan a su corazón,
cuando aquel cielo
que se creía incuestionable,
caiga por temor,
por el horror de la aleatoriedad,
cuando se forjen verdades
más duras que cualquier condena,
aquel dios creador
será historia,
cuando las páginas del futuro
nutran la pluma
de un mortal bendito,
de un milagro enfebrecido.
porque el horizonte
también es terreno,
dentro de los tiempos que parecen eternos,
porque todo es habitable,
entre amaneceres
que no se cansan de soñar,
por encima de los vientos,
porque no hay dueño que nos domine,
cuando nuestras alas
se muevan por nuestro corazón,
por debajo del ego más inmenso,
porque todo dios afirma saberlo todo,
quedarán sus ojos sin pulso,
cuando nuestros sueños
detengan a su corazón,
cuando aquel cielo
que se creía incuestionable,
caiga por temor,
por el horror de la aleatoriedad,
cuando se forjen verdades
más duras que cualquier condena,
aquel dios creador
será historia,
cuando las páginas del futuro
nutran la pluma
de un mortal bendito,
de un milagro enfebrecido.