kandarpa
Poeta recién llegado
Veo el matinal galope de la muerte,
Con una herida en el costado duermo;
Con la llaga del fuego que me escoció,
Muero cada día en la crucifixión.
Dos maderos me llenan el corazón de sangre,
Dos maderos me juzgan ante el desastre.
Tres clavos, que me mantienen en la vida,
Tres clavos que me dan la temida muerte.
Del calvario vengo hasta mi casa,
De un calvario vengo como de una guerra,
Con heridas en mi pecho y vientre.
En un fuego arden zarzas,
En su humo se forma mi cara.
Mi espíritu me habla y pasan las horas.
En el estado del crucifijo en la ventana,
Esa cruz de cara blanca.
Con dos maderos y tres clavos,
Vi cómo se fue mi alma.
Con una herida en el costado duermo;
Con la llaga del fuego que me escoció,
Muero cada día en la crucifixión.
Dos maderos me llenan el corazón de sangre,
Dos maderos me juzgan ante el desastre.
Tres clavos, que me mantienen en la vida,
Tres clavos que me dan la temida muerte.
Del calvario vengo hasta mi casa,
De un calvario vengo como de una guerra,
Con heridas en mi pecho y vientre.
En un fuego arden zarzas,
En su humo se forma mi cara.
Mi espíritu me habla y pasan las horas.
En el estado del crucifijo en la ventana,
Esa cruz de cara blanca.
Con dos maderos y tres clavos,
Vi cómo se fue mi alma.