Sinuhé
Poeta adicto al portal
Maldita,
tenue pequeñita de las Górgonas.
Febril yo me arremango la careta.
Yo no sé de las olas, del vientre fúlgido,
evado las desesperadas viejecitas.
Desmembradas
todas ellas lúgubres de heridas negras.
Así vienes o marchas talvez teniéndome
hurgándome: pequeñita renacuaja.
En esta túrbida charca
en este robledal incendiado.
Así me llevas tú aventurada,
así me cargas tú, tan apenitas.
Minúsculamente siendo reducido y leve,
en esta humildad del viajante inmerecido.
Así me llega a mí éste silencio:
de mañana, mediodía, de noche,
o a veces siéndome de cenizas vívidas o acabadas
terminarás como siempre escondiéndome.
Envolviéndome tu mirada gris
tu vergüenza
tu vida breve en brevedad de luz
en rosal, en vino viejo,
en casa, en arlequín, en no sé,
en talvez, en moderadas noches puedo soñar
pensar que la rosaleda no parirá más que rosas
que ya no existirán los cardos
que ya no me llevarás por siempre a la prisión.
Y como yo no hallé el camino
retornaré de nuevo
al basilisco de mi campo,
al gesto demás y la mueca de menos;
al cascabel y la tarasca...
......
tenue pequeñita de las Górgonas.
Febril yo me arremango la careta.
Yo no sé de las olas, del vientre fúlgido,
evado las desesperadas viejecitas.
Desmembradas
todas ellas lúgubres de heridas negras.
Así vienes o marchas talvez teniéndome
hurgándome: pequeñita renacuaja.
En esta túrbida charca
en este robledal incendiado.
Así me llevas tú aventurada,
así me cargas tú, tan apenitas.
Minúsculamente siendo reducido y leve,
en esta humildad del viajante inmerecido.
Así me llega a mí éste silencio:
de mañana, mediodía, de noche,
o a veces siéndome de cenizas vívidas o acabadas
terminarás como siempre escondiéndome.
Envolviéndome tu mirada gris
tu vergüenza
tu vida breve en brevedad de luz
en rosal, en vino viejo,
en casa, en arlequín, en no sé,
en talvez, en moderadas noches puedo soñar
pensar que la rosaleda no parirá más que rosas
que ya no existirán los cardos
que ya no me llevarás por siempre a la prisión.
Y como yo no hallé el camino
retornaré de nuevo
al basilisco de mi campo,
al gesto demás y la mueca de menos;
al cascabel y la tarasca...
......