child-of-the-grave
Poeta adicto al portal
Crónicas de la desesperación...
El clamor indescifrable de
la muchedumbre concentrada,
que ha sido eclipsada por
los ejércitos del pecado,
se torna insoportable.
Oigo pero no logro llegar
a escuchar los gritos que
terminan siendo ahogados
y sepultados en el olvido.
Lápidas borrosas me recuerdan,
que los cadáveres que albergan,
fallecieron ante mi indolencia,
apuñalados por la indiferencia,
tirana del reino que desconozco.
Arrodillado en medio del camposanto,
nacido de mis ya enajenadas manos,
imploro a los perecidos su consejo
y silencio es todo lo que obtengo.
Si fui yo quien sembró el rencor
regándolo con vinagre y sangre,
la bestia que creé se sublevó
alzándose contra las ruinas de
quien abusó del efímero resplandor.
Y ahora logro ver el error que
su cara tatuó en los vestigios
del aura fugaz de lo pretérito
y ahora pago en cuotas de vino.
la muchedumbre concentrada,
que ha sido eclipsada por
los ejércitos del pecado,
se torna insoportable.
Oigo pero no logro llegar
a escuchar los gritos que
terminan siendo ahogados
y sepultados en el olvido.
Lápidas borrosas me recuerdan,
que los cadáveres que albergan,
fallecieron ante mi indolencia,
apuñalados por la indiferencia,
tirana del reino que desconozco.
Arrodillado en medio del camposanto,
nacido de mis ya enajenadas manos,
imploro a los perecidos su consejo
y silencio es todo lo que obtengo.
Si fui yo quien sembró el rencor
regándolo con vinagre y sangre,
la bestia que creé se sublevó
alzándose contra las ruinas de
quien abusó del efímero resplandor.
Y ahora logro ver el error que
su cara tatuó en los vestigios
del aura fugaz de lo pretérito
y ahora pago en cuotas de vino.