José Luis Galarza
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cubiertos por un incienso lúgubre
ensombrecen sus rostros para siempre.
Los niños son guardianes de una distancia insalvable,
parecen pozos oscuros, tajeados por el fuego,
borrados con una repugnancia asfixiante.
La oscuridad más profunda,
el hambre de las bestias oscuras lame el futuro.
¿Por qué las palabras también fueron devoradas,
envueltas en nubes negras de desconsuelo?
Mirar después de arrasado el amor es sembrar desiertos.
donde antes estaba la vitalidad de tus palabras.
No condenan el cuerpo las bestias,
devoran el tiempo de este suelo.
El vaho insoportable
proviene de los sótanos del presente.
Un hedor eterno.
Este cáncer no está en vericuetos del destino.
Comienza con el infierno en nosotros.
©JoséLuisGalarza