AnonimamenteYo
Poeta adicto al portal
Crecí entre olivos,
no los planté,
pero crecieron dentro.
En mis juegos,
en mis sueños,
sus ramas eran mi sombra,
hojas verdes, mi techo.
Trepaba por sus patas torcidas,
reía y lloraba
sobre sus raíces largas y quietas,
cuando el mundo no era más grande
que mis manos pequeñas.
Siempre me esperaban al salir de la escuela,
de ellos aprendí a escuchar la voz
de las cosas que laten en silencio,
a amar descalzo aquella tierra seca,
a sembrar recuerdos en mi pecho.
El tiempo pasa,
pasa corriendo,
yo ahora camino sobre asfalto,
cierro los ojos y los sigo viendo,
siento la tierra caliente,
respiro el viejo polvo seco,
los abrazo en mis noches,
aunque estén tan lejos.
Despierto y los olivos siguen,
siguen donde siempre,
yo no los planté,
pero crecieron dentro.
no los planté,
pero crecieron dentro.
En mis juegos,
en mis sueños,
sus ramas eran mi sombra,
hojas verdes, mi techo.
Trepaba por sus patas torcidas,
reía y lloraba
sobre sus raíces largas y quietas,
cuando el mundo no era más grande
que mis manos pequeñas.
Siempre me esperaban al salir de la escuela,
de ellos aprendí a escuchar la voz
de las cosas que laten en silencio,
a amar descalzo aquella tierra seca,
a sembrar recuerdos en mi pecho.
El tiempo pasa,
pasa corriendo,
yo ahora camino sobre asfalto,
cierro los ojos y los sigo viendo,
siento la tierra caliente,
respiro el viejo polvo seco,
los abrazo en mis noches,
aunque estén tan lejos.
Despierto y los olivos siguen,
siguen donde siempre,
yo no los planté,
pero crecieron dentro.