Oona
Poeta recién llegado
Era el uso del bordado y de la rueca
la principal salida a la neurosis femenina,
doler menos el alma, doliendo los dedos,
ida toda en la costura.
Madre deme el hilo y el aro...
Era solo esa la salida
al hastío y sombrío futuro,
la dulce espera, la agónica.
Costúreme el alma
no tengo la paciencia en costurar;
yo no sé porqué no puedo contar
un derecho y un revés,
podría hacerme unos zapatos
o podría hacerte una bufanda,
pero mis manos son torpes.
Perdón por enredar el hilo,
por perder las agujas,
el tiempo
y la vista,
fallando siempre en el intento.
¿Quien soy, madre?
Si no se me legó el talento
ni la femineidad
ni la paciencia,
si de mis tallos solo salen hojas
y nunca bulbos carnosos,
si no nació de mí la flor
de la virtud y la prudencia.
Desnuda vine al mundo
y sin talento,
por eso hoy escribo para ti,
te canto y te arropo
en este manto terapéutico,
que han tejido mis ancestros.
la principal salida a la neurosis femenina,
doler menos el alma, doliendo los dedos,
ida toda en la costura.
Madre deme el hilo y el aro...
Era solo esa la salida
al hastío y sombrío futuro,
la dulce espera, la agónica.
Costúreme el alma
no tengo la paciencia en costurar;
yo no sé porqué no puedo contar
un derecho y un revés,
podría hacerme unos zapatos
o podría hacerte una bufanda,
pero mis manos son torpes.
Perdón por enredar el hilo,
por perder las agujas,
el tiempo
y la vista,
fallando siempre en el intento.
¿Quien soy, madre?
Si no se me legó el talento
ni la femineidad
ni la paciencia,
si de mis tallos solo salen hojas
y nunca bulbos carnosos,
si no nació de mí la flor
de la virtud y la prudencia.
Desnuda vine al mundo
y sin talento,
por eso hoy escribo para ti,
te canto y te arropo
en este manto terapéutico,
que han tejido mis ancestros.
Última edición: