El lejano mar negro, dónde habitan hórridos seres,
desde donde nos observan como entertenimiento,
razas avanzadas, monstruos que los humanos temen,
son enemigos que anhelan nuestro sufrimiento.
Seres diabólicos y dantescos lo habitan,
ese mar, sín fín, sín comienzo,
dónde los destructores dormitan,
en un letargo poderoso e inmenso.
Las galaxias, aquellos mundos nuevos,
aún sin descubrir, dónde habita el miedo,
la diversidad planetaria esconde secretos,
descubrirlos sería el fín de nuestros tiempos.
Deidades cósmicas eónicas e inimaginables,
monstruosidades ciclópeas e inamigables,
seres sabios, con conocimiento envidiable,
todos buscan nuestra miseria inebitable.
Desde Cuthulu hasta los antiguos,
Desde el vampiro estelar hasta los mi-go,
Desde Dioses cósmicos y ambiguos,
Hasta el monstruoso Wendigo.
Así hasta donde alcanze el mundo estelar,
mar de los oscuro y pesadillesco,
dónde se oculta los secretos y lo dantesco,
dónde nadie ha estado nunca y nunca estará.
desde donde nos observan como entertenimiento,
razas avanzadas, monstruos que los humanos temen,
son enemigos que anhelan nuestro sufrimiento.
Seres diabólicos y dantescos lo habitan,
ese mar, sín fín, sín comienzo,
dónde los destructores dormitan,
en un letargo poderoso e inmenso.
Las galaxias, aquellos mundos nuevos,
aún sin descubrir, dónde habita el miedo,
la diversidad planetaria esconde secretos,
descubrirlos sería el fín de nuestros tiempos.
Deidades cósmicas eónicas e inimaginables,
monstruosidades ciclópeas e inamigables,
seres sabios, con conocimiento envidiable,
todos buscan nuestra miseria inebitable.
Desde Cuthulu hasta los antiguos,
Desde el vampiro estelar hasta los mi-go,
Desde Dioses cósmicos y ambiguos,
Hasta el monstruoso Wendigo.
Así hasta donde alcanze el mundo estelar,
mar de los oscuro y pesadillesco,
dónde se oculta los secretos y lo dantesco,
dónde nadie ha estado nunca y nunca estará.