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Cosas de la muerte (versos de juventud )

MarcosR

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
En los tapizados arenales
de la muerte grotesca,
recosté mi pasado.
Cansado de galopar
futiles esperanzas,
por los senderos ciegos
de la mediocridad
y la distancia.
Solo tus ojos
me ofrecen una tregua,
en estos campos del terror
que acompañan mi senda
de lamentos y versos.
Nada nos une,
pequeña princesa del perdón,
solo la vida,
solo la muerte,
solo todo lo que hace
que tú seas tú,
y que yo, pese al tiempo,
siga siendo yo,
algunas veces.
Y que quedas, yéndote,
como siempre, a buscar
ese príncipe entre las páginas
de algún mágico libro
que te imagina como sueñas.
Y me quedo, yéndome,
como nunca,
esquivando las balas
de tu ceguera imperturbable.
Huyendo en agonía
del mustio cementerio del destino
que amenaza mis alas.
Hasta que hoy
me sorprendió la noche
tapado de nostalgia
y esperando tu risa.
Si es que vienes...
no me busques entre páginas hechizadas
ni libros con corona.
Esta vez búscame
bajo la sombra de otro féretro.
El mío.
 
Última edición:
En los tapizado arenales
de la muerte grotesca,
recoste mi pasado.
Cansado de galopar
futiles esperanzas,
por los senderos ciegos
de la mediocridad
y la distancia.
Sólo tus ojos
me ofrecen una tregua,
en estos campos del terror
que acompañan mi senda
de lamentos y versos.
Nada nos une,
pequeña princesa del perdón,
sólo la vida,
sólo la muerte,
sólo todo lo que hace
que tú seas tú,
y que yo, pese al tiempo,
siga siendo yo,
algunas veces.
Y que quedas, yéndote,
como siempre, a buscar
ese príncipe entre las páginas
de algún mágico libro
que te imagina como sueñas.
Y me quedo, yéndome,
como nunca,
esquivando las balas
de tu ceguera imperturbable.
Huyendo en agonía
del mustio cementerio del destino
que amenaza mis alas.
Hasta que hoy
me sorprendió la noche
tapado de nostalgia
y esperando tu risa.
Si es que vienes...
no me busques entre páginas hechizadas
ni libros con corona.
Esta vez búscame
bajo la sombra de otro féretro.
El mío.
Esa lucha con su pasado y la mediocridad de la vida, nos convierte en un buscador de consuelo en cualquier parte.
Yo también me he sentido atrapado en un destino sombrío.
Usted anhela la risa de la princesa, pero al final, sugiere que no debe buscarlo en cuentos de hadas, sino en su propia muerte.
Muy elocuente.

Saludos
 
En los tapizados arenales
de la muerte grotesca,
recosté mi pasado.
Cansado de galopar
futiles esperanzas,
por los senderos ciegos
de la mediocridad
y la distancia.
Solo tus ojos
me ofrecen una tregua,
en estos campos del terror
que acompañan mi senda
de lamentos y versos.
Nada nos une,
pequeña princesa del perdón,
solo la vida,
solo la muerte,
solo todo lo que hace
que tú seas tú,
y que yo, pese al tiempo,
siga siendo yo,
algunas veces.
Y que quedas, yéndote,
como siempre, a buscar
ese príncipe entre las páginas
de algún mágico libro
que te imagina como sueñas.
Y me quedo, yéndome,
como nunca,
esquivando las balas
de tu ceguera imperturbable.
Huyendo en agonía
del mustio cementerio del destino
que amenaza mis alas.
Hasta que hoy
me sorprendió la noche
tapado de nostalgia
y esperando tu risa.
Si es que vienes...
no me busques entre páginas hechizadas
ni libros con corona.
Esta vez búscame
bajo la sombra de otro féretro.
El mío.
Y terminó siendo un epitafio.
Un abrazo, Marcos.
 
Esa lucha con su pasado y la mediocridad de la vida, nos convierte en un buscador de consuelo en cualquier parte.
Yo también me he sentido atrapado en un destino sombrío.
Usted anhela la risa de la princesa, pero al final, sugiere que no debe buscarlo en cuentos de hadas, sino en su propia muerte.
Muy elocuente.

Saludos
Hola Alde.
Muy agradecido de que llegaras hasta estos versos y los devuelvas a la luz.
Te mando un gran abrazo!
 
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