COSAS BUENAS
Una canción, dos caricias, un verso,
el canto de la princesa del cuento,
el lado más contrario de lo adverso,
el Carpe Diem de fuera del convento.
Los castillos de arena de los niños,
los sueños que empiezan al despertar,
los besos, los abrazos y los guiños,
los hombres que se saben respetar.
Las nubes que nos nublan las tristezas,
las lágrimas que pierden las sonrisas,
los pactos que se firman con las manos,
los ricos repartiendo sus riquezas,
las cenas entre velas y sin prisas,
los padres, los amigos, los hermanos.
Una canción, dos caricias, un verso,
el canto de la princesa del cuento,
el lado más contrario de lo adverso,
el Carpe Diem de fuera del convento.
Los castillos de arena de los niños,
los sueños que empiezan al despertar,
los besos, los abrazos y los guiños,
los hombres que se saben respetar.
Las nubes que nos nublan las tristezas,
las lágrimas que pierden las sonrisas,
los pactos que se firman con las manos,
los ricos repartiendo sus riquezas,
las cenas entre velas y sin prisas,
los padres, los amigos, los hermanos.