Évano
Libre, sin dioses.
Cadenas de rosas y espinas
atadas a muñecas y tobillos
del niño del país de nunca jamás;
un país de piedras derruidas de castillos
derritiendo a las robles del mendigo.
Arenas de dientes que caen por un reloj
tan diminuto que nunca dio la hora
en la noche eterna de su mundo.
Es la nieve de los montes
de la edad de las cavernas;
el vuelo en manos de volandas
de mariposas y murciélagos.
Gritos, aullidos, ulular
entre la fría naftalina;
y la esperanza de la llama de los pies
en la nunca primavera.
Quisiera
tijeras de luz para cortar
pezones de amamanto
y este ombligo umbilical.
Esto no es querer al espacio
que ha ocupado tanto tiempo.
Por ello no llames madre
a una cúpula de cristal.
Existe un sendero en mitad del cementerio,
entre las manos de los muertos
y la voces de susurro que te llaman.
No hagas caso de tu olor a huesos y carnes;
continúa arrastrando los restos de tu cuerpo
y deja el alma a las alas de los cuervos
que, amarillos y negros, devoran
los cipreses de cementos y vidrios.
Viólate y lanza
tus venas de rosas y espinas,
tus muñecas y tobillos de mil años,
más allá de la locura de la cárcel solar;
allí, por donde andan los niños muertos.
Y luego hazte hombre y mira
a los ojos de los dioses del abismo,
los que creíste reyes de la tierra firme;
y repite un millón de veces que:
"no está bien que a la tortura de la infinitud*
se le añada el castigo de la esperanza";*
que no está bien que a la tortura del amor
se le añada el castigo de la esclavitud.
*De Jeison Villalba (R.I.P):
http://www.mundopoesia.com/foros/showthread.php?t=399586&highlight=
atadas a muñecas y tobillos
del niño del país de nunca jamás;
un país de piedras derruidas de castillos
derritiendo a las robles del mendigo.
Arenas de dientes que caen por un reloj
tan diminuto que nunca dio la hora
en la noche eterna de su mundo.
Es la nieve de los montes
de la edad de las cavernas;
el vuelo en manos de volandas
de mariposas y murciélagos.
Gritos, aullidos, ulular
entre la fría naftalina;
y la esperanza de la llama de los pies
en la nunca primavera.
Quisiera
tijeras de luz para cortar
pezones de amamanto
y este ombligo umbilical.
Esto no es querer al espacio
que ha ocupado tanto tiempo.
Por ello no llames madre
a una cúpula de cristal.
Existe un sendero en mitad del cementerio,
entre las manos de los muertos
y la voces de susurro que te llaman.
No hagas caso de tu olor a huesos y carnes;
continúa arrastrando los restos de tu cuerpo
y deja el alma a las alas de los cuervos
que, amarillos y negros, devoran
los cipreses de cementos y vidrios.
Viólate y lanza
tus venas de rosas y espinas,
tus muñecas y tobillos de mil años,
más allá de la locura de la cárcel solar;
allí, por donde andan los niños muertos.
Y luego hazte hombre y mira
a los ojos de los dioses del abismo,
los que creíste reyes de la tierra firme;
y repite un millón de veces que:
"no está bien que a la tortura de la infinitud*
se le añada el castigo de la esperanza";*
que no está bien que a la tortura del amor
se le añada el castigo de la esclavitud.
*De Jeison Villalba (R.I.P):
http://www.mundopoesia.com/foros/showthread.php?t=399586&highlight=
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