De las amistades junto al viejo molino
del crepitar de ocre amarillo y cafetera
de esa alta fuente de las jirafas
y esos castillos del ánimo por la ciudad...
de la mirada de la sombra buena
y los olivares de signos,
Dulcinea y las nanas de los racimos
de los gorrioncillos que revolotean
por las cabelleras
imaginando toda suerte de acordes cálidos
aquellas estampidas de caballos de cartón
el tacto de rompiente y tinta negra
aquellos árboles que hablaban de coraje...