L. Becquer
Poeta recién llegado
Gira y gira el gran planeta
En la inmensidad encarcelado
Ceñido a su labor orbita
Evitando el negro helado
Aunque solo no se encuentra
Muchos otros han marchado
Centinelas de la noche
El misterio han ocultado
Si las sendas de sus viajes
Con tinta se mancharan
Descubriría el ojo humano
El arquitecto sagrado
Simetría tan perfecta
Que agobia el alma en calma
Reglas naturales
Cuerpos ancestrales
Amarra los deseos
De la humanidad hambrienta
Viaja hacia los cielos
Cumple nuestros sueños
La inmensidad nos llama
Al encuentro de secretos
Cuando ínfimos detalles
Atesoran los cimientos
dibujan diseños perfectos
En movimientos circulares
Cuando estrellas muy distantes
Ponen orden en el caos
Confinados los ruegos
De la humanidad agobiada
Como darnos cuenta
Que la inmensidad nos llama
En la inmensidad encarcelado
Ceñido a su labor orbita
Evitando el negro helado
Aunque solo no se encuentra
Muchos otros han marchado
Centinelas de la noche
El misterio han ocultado
Si las sendas de sus viajes
Con tinta se mancharan
Descubriría el ojo humano
El arquitecto sagrado
Simetría tan perfecta
Que agobia el alma en calma
Reglas naturales
Cuerpos ancestrales
Amarra los deseos
De la humanidad hambrienta
Viaja hacia los cielos
Cumple nuestros sueños
La inmensidad nos llama
Al encuentro de secretos
Cuando ínfimos detalles
Atesoran los cimientos
dibujan diseños perfectos
En movimientos circulares
Cuando estrellas muy distantes
Ponen orden en el caos
Confinados los ruegos
De la humanidad agobiada
Como darnos cuenta
Que la inmensidad nos llama