Susana del Rosal
Poeta que considera el portal su segunda casa
Era una niña que quería ser princesa.
Que debe ser nacida
en un palacio
y sus padres ser reyes
de traje blanco.
Entonces se entristecía, porque ser princesa
era en verdad muy difícil.
Debe llamarse Ana
o Estefanía,
ser Diana, Carolina,
Sara o Sofía
Más triste todavía...¿quién dijo que Consuelo es un nombre principesco?
Sus trajes, seda pura;
sus ojos, gemas
y su piel suave y tersa
como azucena.
¡Ah, no!...que ya Consuelo no quería ni verse en el espejo. Ella vestía su franelita de rayas y tenía pecas en la nariz. Era en verdad muy, muy fea.
¿Qué te pasa, mi niña,
luz de mis ojos?
ven a darme un besito
que tengo antojos.
¿Que anhelas ser princesa?
¿Qué pasa, amor?
¡si ya tú eres princesa
en mi corazón!
Que debe ser nacida
en un palacio
y sus padres ser reyes
de traje blanco.
Entonces se entristecía, porque ser princesa
era en verdad muy difícil.
Debe llamarse Ana
o Estefanía,
ser Diana, Carolina,
Sara o Sofía
Más triste todavía...¿quién dijo que Consuelo es un nombre principesco?
Sus trajes, seda pura;
sus ojos, gemas
y su piel suave y tersa
como azucena.
¡Ah, no!...que ya Consuelo no quería ni verse en el espejo. Ella vestía su franelita de rayas y tenía pecas en la nariz. Era en verdad muy, muy fea.
¿Qué te pasa, mi niña,
luz de mis ojos?
ven a darme un besito
que tengo antojos.
¿Que anhelas ser princesa?
¿Qué pasa, amor?
¡si ya tú eres princesa
en mi corazón!