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Confusio...n

ZuliMar

Poeta recién llegado
En el rincón del corazón
La trémula sensación de los latidos
Crece en calor esencial
Para llegar a la cabeza que no tiene nombre
La brisa es la musa del cielo
La palmera se agita un poco más allá

Todas las palabras no son mías

El hilo de las cadenas encierra cuadros puros
Y huecos
Deja ya eso

Ríos
Me cuesta por lo pronto
Sigo empatronada
En cadáveres exquisitos
Que consumen las horas de mi yo
Ventanas al mundo para que
Sólo la pureza vale
La pureza es todo


Nada soy yo
Y sin embargo estoy aquí
Ya aprendí la lección
De los cadáveres muertos
Aun así continuo en el egoísmo

Nada de esto es mío.

En cadáver me convertiré una vez más
Para seguir hacia la flor
Una sola flor que se marchitará
Ese es el ciclo interminable


Las señales son ellas

Sueños ininterrumpidos
Por el sueño


Relámpagos se apoderaron de mi sombra
Estrellaron en mi pecho sangrado
Para pudrir las sensaciones añojas
De las inquietudes inescrupulosas de las tempestades

Vibré en lo eriazo
Ahogándome de recuerdos en las sombras de los insectos
Me cazaron
Me cazaron
Y me vuelven a cazar
Estoy presa

Pero debo guardar el cuidado único

Es mi esencia

Así termino esta noche

Aunque amo y sé también que no amo

Al final sí lo encuentro
 
En el rincón del corazón
La trémula sensación de los latidos
Crece en calor esencial
Para llegar a la cabeza que no tiene nombre
La brisa es la musa del cielo
La palmera se agita un poco más allá

Todas las palabras no son mías

El hilo de las cadenas encierra cuadros puros
Y huecos
Deja ya eso

Ríos
Me cuesta por lo pronto
Sigo empatronada
En cadáveres exquisitos
Que consumen las horas de mi yo
Ventanas al mundo para qué
Sólo la pureza vale
La pureza es todo


Nada soy yo
Y sin embargo estoy aquí
Ya aprendí la lección
De los cadáveres muertos
Aun así continuo en el egoísmo

Nada de esto es mío.

En cadáver me convertiré una vez más
Para seguir hacia la flor
Una sola flor que se marchitará
Ese es el ciclo interminable


Las señales son ellas

Sueños ininterrumpidos
Por el sueño


Relámpagos se apoderaron de mi sombra
Estrellaron en mi pecho sangrado
Para pudrir las sensaciones añojas
De las inquietudes inescrupulosas de las tempestades

Vibré en lo eriazo
Ahogándome de recuerdos en las sombras de los insectos
Me cazaron
Me cazaron
Y me vuelven a cazar
Estoy presa

Pero debo guardar el cuidado único

Es mi esencia

Así termino esta noche

Aunque amo y sé también que no amo

Al final sí lo encuentro

Me encantó el poema. Esta es una suerte de ejemplo de lo que se puede hallar en el poema que aquí se hospeda.

De todo el poema pueden nacer botones de ideas. Hay unas, las que distingo, que contienen ese pensamiento ya aceptado: el nada soy yo, nada de esto es mío.

El poeta frente a la visión del cadáver, que yerto, está hablando profundamente:

Ya aprendí la lección
De los cadáveres muertos

Y de ahí la sabia y popular reflexión sobre lo vano de atesorar:

Aun así continuo en el egoísmo

Nada de esto es mío.


Y ante lo vano, debe haber respuestas, de qué otra forma se puede valorar el tesoro y el atesorar si no es en esa única: la temporal, que aunque vana es mejor que jamás haberla ejercido.
Y el desprendimiento doctrinario se topa de frente con el muro del ser conjugado con el tener. Y no es sino en conjunción cercana de ambos que se da la pertenencia y posesión, que a falta de ella, la temporalidad que asola los instantes, resulta más vacía.
Ser de alguien, tener a alguien, el anclaje necesario para tantas emociones humanas que alimentan el instante.

Y en contraposición, el otro lado de la moneda: lo eterno y la posesión para siempre de todo. Cuando imaginamos a un ser eterno, al que le adjudicamos por esa cualidad un carácter divino, sin agonía en su manifestación existencial, le encontramos en un apuro: la soledad en medio de un universo que se consume a cada instante en la transformación. Nace en nuestras concepciones el darle la necesidad de compartir su especie con otro ser, para morar su tipo de existencia y pertenecer a su vez a algo, y ser de alguien, con alguien, para alejar el sentimiento del vacío, de la soledad eterna.



Hay otra reflexión aceptada en ciertos ambientes es mostrada:

En cadáveres exquisitos
Que consumen las horas de mi yo
Ventanas al mundo para qué
Sólo la pureza vale
La pureza es todo


Aquí le puse la tilde olvidada al qué, para que tenga sentido, para que cuestione el valor aceptado de lo puro, la pureza es todo, solo la pureza vale; y antes, confesada, la temporalidad ineludible.
Y qué caso tiene la pureza si en ningún fenómeno del universo se observa, todo es interacción que da origen a algo diferente, entonces... para qué. No sé si me equivoco.

La invitación a meditar está ahí, en las palabras no escritas. Un placer, saludos.
 
Bellas y profundas letras nos compartes ZuliMar, ha sido un placer leerlas.
Saludos.
 
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