DIEGO
Poeta adicto al portal
Conejo y coneja ya se alejan
en busca de su tibia madriguera.
Verano, otoño, invierno o primavera,
lo cierto es que conejan y conejan.
Los nuevos conejitos no se quejan
del nuevo frenesí que les espera
en poco tiempo. Los bendice Hera;
con guiños conejiles se cortejan.
Conejando con gusto, hasta viejos,
los verdes campos miles de conejos
blancos poblarán. No será extraño
que invadan las veredas y las calles
de tu añejo barrio hasta que halles
un conejo duchándose en tu baño
en busca de su tibia madriguera.
Verano, otoño, invierno o primavera,
lo cierto es que conejan y conejan.
Los nuevos conejitos no se quejan
del nuevo frenesí que les espera
en poco tiempo. Los bendice Hera;
con guiños conejiles se cortejan.
Conejando con gusto, hasta viejos,
los verdes campos miles de conejos
blancos poblarán. No será extraño
que invadan las veredas y las calles
de tu añejo barrio hasta que halles
un conejo duchándose en tu baño