Arnet Fatheb Grothen
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con ella
La luna volvió preguntando.
Yo callaba.
Lanzaba sus señuelos.
Yo miraba
y me ahogaba en los vasos,
en las tiendas raídas.
Recorría los rincones en las tardes
mordiendo en los barros los grumos.
Y el alma estaba escrita, tatuada
de miradas lejanas, ausentes.
Me ahogaba en el fango la estirpe
maldita.
Arropaban las cales mi noche,
sin sueños.
Hedía el viento.
Jamás dije nada.
Tan solo esa noche volvió preguntando.
No más, nunca más.
Con ella me fui.
La luna volvió preguntando.
Yo callaba.
Lanzaba sus señuelos.
Yo miraba
y me ahogaba en los vasos,
en las tiendas raídas.
Recorría los rincones en las tardes
mordiendo en los barros los grumos.
Y el alma estaba escrita, tatuada
de miradas lejanas, ausentes.
Me ahogaba en el fango la estirpe
maldita.
Arropaban las cales mi noche,
sin sueños.
Hedía el viento.
Jamás dije nada.
Tan solo esa noche volvió preguntando.
No más, nunca más.
Con ella me fui.
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