JOSE MANUEL SAIZ
Poeta asiduo al portal
En mi juventud dorada,
primavera de mi vida,
una noche dejé guardada
la moneda de una pasión.
Moneda que siempre estuvo
en un bolsillo olvidada
y ahora yo la busco
por culpa de un desamor.
Melancólico Septiembre,
retaguardia del verano.
Octubre decadente,
oscuro y sombrío.
Noviembre de lluvia y viento,
guardián de húmedos caminos,
puerta abierta al invierno,
cementerio de árboles caídos.
Triste Otoño gris
de recuerdos amarillos...
¿porqué extraña sintonía
comparan al hombre contigo
en la recta final de su vida?
¡Quién por Navidad en Enero
traerse como regalo pudiera
un trocito pequeño
de fresca primavera!
¡Quién fuera capaz de un plumazo
de borrar a Marzo del calendario!
¡Quién supiera alquilar en Febrero
una semana de Mayo...
o sobornar a Julio en plena siega
para llevarlo hasta Diciembre con engaño!
¡Quién en el Otoño de su vida
llevarse con dinero pudiera
una primavera entre las manos!
Yo guardé en su día
la moneda de una ilusión.
Con ella quiero comprar ahora
un poquito de alegría
con el recuerdo ya marchito
de un dulce primer amor.
Pero el amor no tiene precio,
medida ni tasación.
La pasión no vivida
es como limosna caída
que rueda por el suelo
y se desprecia su valor.
En mi juventud dorada,
primavera de mi vida,
una noche dejé guardada
la moneda de una pasión.
Vive la vida al momento
y disfrútala de sol a sol.
Del acierto no te jactes
ni del error tú te arrepientas.
Es mejor sentir la herida abierta
sangrando en el corazón
que vivir sin haber probado
la amargura de un desamor.
Moneda de un día es la pasión
con un mañana sin valor.
Unas veces va
y otras veces viene.
A menudo se encuentra, se pierde
o se deja en otras manos.
A veces la despreciamos
y otras
la buscamos con tesón.
Oro preciado es el Amor
si se vive cada segundo.
No lo escondas al amparo
de un lugar seguro,
ni lo guardes para un futuro
en el cofre del corazón.
En mi madurez marchita,
Otoño de mi vida,
comprar una primavera quisiera
con la moneda escondida
de una antigua pasión.
...
..
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[/CENTER][/CENTER[/CENTER]]primavera de mi vida,
una noche dejé guardada
la moneda de una pasión.
Moneda que siempre estuvo
en un bolsillo olvidada
y ahora yo la busco
por culpa de un desamor.
Melancólico Septiembre,
retaguardia del verano.
Octubre decadente,
oscuro y sombrío.
Noviembre de lluvia y viento,
guardián de húmedos caminos,
puerta abierta al invierno,
cementerio de árboles caídos.
Triste Otoño gris
de recuerdos amarillos...
¿porqué extraña sintonía
comparan al hombre contigo
en la recta final de su vida?
¡Quién por Navidad en Enero
traerse como regalo pudiera
un trocito pequeño
de fresca primavera!
¡Quién fuera capaz de un plumazo
de borrar a Marzo del calendario!
¡Quién supiera alquilar en Febrero
una semana de Mayo...
o sobornar a Julio en plena siega
para llevarlo hasta Diciembre con engaño!
¡Quién en el Otoño de su vida
llevarse con dinero pudiera
una primavera entre las manos!
Yo guardé en su día
la moneda de una ilusión.
Con ella quiero comprar ahora
un poquito de alegría
con el recuerdo ya marchito
de un dulce primer amor.
Pero el amor no tiene precio,
medida ni tasación.
La pasión no vivida
es como limosna caída
que rueda por el suelo
y se desprecia su valor.
En mi juventud dorada,
primavera de mi vida,
una noche dejé guardada
la moneda de una pasión.
Vive la vida al momento
y disfrútala de sol a sol.
Del acierto no te jactes
ni del error tú te arrepientas.
Es mejor sentir la herida abierta
sangrando en el corazón
que vivir sin haber probado
la amargura de un desamor.
Moneda de un día es la pasión
con un mañana sin valor.
Unas veces va
y otras veces viene.
A menudo se encuentra, se pierde
o se deja en otras manos.
A veces la despreciamos
y otras
la buscamos con tesón.
Oro preciado es el Amor
si se vive cada segundo.
No lo escondas al amparo
de un lugar seguro,
ni lo guardes para un futuro
en el cofre del corazón.
En mi madurez marchita,
Otoño de mi vida,
comprar una primavera quisiera
con la moneda escondida
de una antigua pasión.
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