José Luis Galarza
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cernida… apretujada a tus bienes
la presión de los bártulos
la conglomeración de dispositivos de control
en tan sólo un dormitorio de tres por tres
tendientes a restringir el oxígeno
la pintura incluso reduce el espacio
se acerca todo en la atmósfera ínfima
comprime la inestabilidad del cuerpo
notable es el poder de atracción
de todos los cuerpos
una fuerza intrincada
conspira contra la separación
choca las siluetas, fricciona, golpea
sofoca, olvida, fantasea
la química en esa fricción, los destellos
componiendo la cerrazón
la presión de mi pecho
la aceleración de las partículas
giran velozmente, melifluos, néctar
polución indescriptible del deseo
descarga, desangra, desierta
desemboca en otro puerto
la contienda material diariamente resiste su cuerpo
lo foráneo seduce porque descomprime
la presión es constante,
el deseo catapulta
tu cuerpo, su masa despojada, abrasa
velando transitoriamente la obstinada fuerza
irrefrenable e intransigente,
las cosas doran la piel sensible
horadan la combustión
ultima, fusión, desavenencia de los límites
la iliquidez del proyecto comienza a sofocar
comprime la sala, los trajes blancos y los azules
mutan la realidad, la desinfectan con guantes blancos
la blanca chaqueta desinfecta la mancha
mirada con resignación, queriendo blanquear
también la sangre, desinfecta la invasión
blanquea en ceguera lechosa el deseo
insiste la luminosidad verde azulada de los postigos
las persianas transportan tu presencia
hasta hace dos segundos olvidada
tu balcón con un secreto fulgurante
con un anhelo y otra vez la opresión
queda aireada la habitación con el ingreso del cosmos
una mirada hacia afuera resulta una expansión.
Los doctores hablan otra vez de esa masa informe.
Se ríen y lo arruinan todo.
José Luis Galarza (Calchaquí, Santa Fe, Argentina: 2019)
la presión de los bártulos
la conglomeración de dispositivos de control
en tan sólo un dormitorio de tres por tres
tendientes a restringir el oxígeno
la pintura incluso reduce el espacio
se acerca todo en la atmósfera ínfima
comprime la inestabilidad del cuerpo
notable es el poder de atracción
de todos los cuerpos
una fuerza intrincada
conspira contra la separación
choca las siluetas, fricciona, golpea
sofoca, olvida, fantasea
la química en esa fricción, los destellos
componiendo la cerrazón
la presión de mi pecho
la aceleración de las partículas
giran velozmente, melifluos, néctar
polución indescriptible del deseo
descarga, desangra, desierta
desemboca en otro puerto
la contienda material diariamente resiste su cuerpo
lo foráneo seduce porque descomprime
la presión es constante,
el deseo catapulta
tu cuerpo, su masa despojada, abrasa
velando transitoriamente la obstinada fuerza
irrefrenable e intransigente,
las cosas doran la piel sensible
horadan la combustión
ultima, fusión, desavenencia de los límites
la iliquidez del proyecto comienza a sofocar
comprime la sala, los trajes blancos y los azules
mutan la realidad, la desinfectan con guantes blancos
la blanca chaqueta desinfecta la mancha
mirada con resignación, queriendo blanquear
también la sangre, desinfecta la invasión
blanquea en ceguera lechosa el deseo
insiste la luminosidad verde azulada de los postigos
las persianas transportan tu presencia
hasta hace dos segundos olvidada
tu balcón con un secreto fulgurante
con un anhelo y otra vez la opresión
queda aireada la habitación con el ingreso del cosmos
una mirada hacia afuera resulta una expansión.
Los doctores hablan otra vez de esa masa informe.
Se ríen y lo arruinan todo.
José Luis Galarza (Calchaquí, Santa Fe, Argentina: 2019)