Eduardo Morguenstern
Poeta que considera el portal su segunda casa
Como seré dentro de 30 años.
La maestra de idioma me asignó la tarea de escrbir cómo me veré dentro de treinta años, lo que motivó este opúsculo, que les acerco para su consideración, sólo porque sois amigos confiables
Oye! Ya tengo 55 y conozco muy bien mis probabilidades. Sé que tu quieres que te cuente como imagino que me veré de aquí a treinta años estando (como tu dirías) vivo, es decir, en un cuerpo humano.
Pero existe sin dudas la posibilidad de que yo siga vivo, tal vez más realmente vivo, sólo que vistiendo un cuerpo diferente al cuerpo humano: un cuerpo de luz, un cuerpo de música, un cuerpo de vibraciones de amor!
Si aún estoy aquí tendré mis ochenta. Mi ideal es alcanzar la lucidez de mis maestros inspiradores, Carl Jung, Víctor Frankl, Albert Einstein: haber alcanzado la Iluminación, la categoría de Maestros de Vida, la Sabiduría.
Para mí la Iluminación no es tener poderes mágicos, predecir el futuro. Es la autorrealización. Es haber logrado ser sujeto del milagro de los milagros. ( La gente es como una gota que salida del Océano, vive fluyendo inexorablemente hacia el Océano, buscando el Océano, preguntándose si existe realmente el Océano.) El gran milagro es hacer que el Océano entre a la gota.
El humano vive y lucha creyéndose incompleto, anhelando la paz, la plenitud, la felicidad... Se pregunta si realmente existen esos reinos... Si existe el Cielo, en esta vida o en una vida después de lo que llaman vida...
El milagro de los milagros es lograr ser la Paz, la Plenitud, la Felicidad, no buscarla más, no preguntarse si son posibles, si existen, si existe el cielo... SER EL CIELO, ese estado de conciencia plena que es cielo...
Si ser joven es perseguir el pan diario, luchar, correr los caminos, soñar, tener fuerzas para mantenerse en pie de guerra contra la adversidad, ser viejo es no luchar más ninguna guerra, no por debilidad, sino porque ya venciste todas las guerras, ser viejo es no correr más los caminos, locamente, como Forest Gump, sino dejar de correr porque realizado el milagro de introducir el Océano en la gota que uno es, uno mismo se transformo en camino y meta.
Por lo tanto, de aquí a treinta años, en un cuerpo humano o en otro cuerpo más perfecto y glorioso, me propongo Ser Océano.
Seré todas las gotas de todos los océanos!
Seré viento volando en todos los vientos, la brisa que bese las mejillas de los niños, de los hombres y las mujeres, corriendo alegre sobre los campos y los mares... una porción de fuerza en los huracanes...!
Seré polvo estelar en la oscura y eterna noche del vasto e infinito Cosmos...
Seré una nota musical en el pentagrama eterno, en la sinfonía que ejecutan los astros al danzar...
Seré color, todos los azules, todos los verdes, los magentas de todos los amaneceres o de todos los atardeceres....
Seré todas las flores, las violetas del prado y los edelweiss de los fiordos...
Seré rayo de sol en las pupilas vivaces de los niños...
Seré paz... seré felicidad... Seré un ilimitado Amor...
Seré silencio!.
Eduardo Morguenstern
21 de junio de 2007, recién nacido el invierno.
La maestra de idioma me asignó la tarea de escrbir cómo me veré dentro de treinta años, lo que motivó este opúsculo, que les acerco para su consideración, sólo porque sois amigos confiables
Oye! Ya tengo 55 y conozco muy bien mis probabilidades. Sé que tu quieres que te cuente como imagino que me veré de aquí a treinta años estando (como tu dirías) vivo, es decir, en un cuerpo humano.
Pero existe sin dudas la posibilidad de que yo siga vivo, tal vez más realmente vivo, sólo que vistiendo un cuerpo diferente al cuerpo humano: un cuerpo de luz, un cuerpo de música, un cuerpo de vibraciones de amor!
Si aún estoy aquí tendré mis ochenta. Mi ideal es alcanzar la lucidez de mis maestros inspiradores, Carl Jung, Víctor Frankl, Albert Einstein: haber alcanzado la Iluminación, la categoría de Maestros de Vida, la Sabiduría.
Para mí la Iluminación no es tener poderes mágicos, predecir el futuro. Es la autorrealización. Es haber logrado ser sujeto del milagro de los milagros. ( La gente es como una gota que salida del Océano, vive fluyendo inexorablemente hacia el Océano, buscando el Océano, preguntándose si existe realmente el Océano.) El gran milagro es hacer que el Océano entre a la gota.
El humano vive y lucha creyéndose incompleto, anhelando la paz, la plenitud, la felicidad... Se pregunta si realmente existen esos reinos... Si existe el Cielo, en esta vida o en una vida después de lo que llaman vida...
El milagro de los milagros es lograr ser la Paz, la Plenitud, la Felicidad, no buscarla más, no preguntarse si son posibles, si existen, si existe el cielo... SER EL CIELO, ese estado de conciencia plena que es cielo...
Si ser joven es perseguir el pan diario, luchar, correr los caminos, soñar, tener fuerzas para mantenerse en pie de guerra contra la adversidad, ser viejo es no luchar más ninguna guerra, no por debilidad, sino porque ya venciste todas las guerras, ser viejo es no correr más los caminos, locamente, como Forest Gump, sino dejar de correr porque realizado el milagro de introducir el Océano en la gota que uno es, uno mismo se transformo en camino y meta.
Por lo tanto, de aquí a treinta años, en un cuerpo humano o en otro cuerpo más perfecto y glorioso, me propongo Ser Océano.
Seré todas las gotas de todos los océanos!
Seré viento volando en todos los vientos, la brisa que bese las mejillas de los niños, de los hombres y las mujeres, corriendo alegre sobre los campos y los mares... una porción de fuerza en los huracanes...!
Seré polvo estelar en la oscura y eterna noche del vasto e infinito Cosmos...
Seré una nota musical en el pentagrama eterno, en la sinfonía que ejecutan los astros al danzar...
Seré color, todos los azules, todos los verdes, los magentas de todos los amaneceres o de todos los atardeceres....
Seré todas las flores, las violetas del prado y los edelweiss de los fiordos...
Seré rayo de sol en las pupilas vivaces de los niños...
Seré paz... seré felicidad... Seré un ilimitado Amor...
Seré silencio!.
Eduardo Morguenstern
21 de junio de 2007, recién nacido el invierno.