cristobal monzon lemus
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿COMO SENTIRLE SABOR A LA VIDA
A CUALQUIER COSTO?
Me inspira ésta pregunta, después de haber visto una documental, de un hombre muy cerca del suicidio, por haber perdido el sentido del olfato, del cual, gozamos todos, con nuestros otros sentidos, a excepción de algunas personas como en el caso advertido.
Es como introducción a lo que busco escribir, respecto al título de ésta reflexión, donde trato de encontrar un motivo de vida, que logre aliciente de vivir la vida, sino plenamente, cuando menos, permita un motivo, que nos impulse a creer que existe como algo importante para vivirla.
Para empezar, nuestra existencia nos es responsabilidad estrictamente nuestra, según se cree en apariencia, por cuanto que, si nos remontamos al principio estrictamente biológico, nos daremos cuenta ser producto de nuestra propia iniciativa, o si se quiere, energía, de cuando nos infiltramos en el óvulo materno, antes que cualquiera otro, de los millones de espermatozoides, compañeros de viaje, además de ser protagonistas en la ovulación, en el centro de la cuna de nuestra evolución.
Pero ¿cómo sentir el gusto por la vida? Si no es tan fácil para una mayoría de personas vivirla, en medio de tantas penas, en razón de tantos problemas de pobreza. Desde luego me estoy refiriendo al segmento que quizás sean muchas las personas que la sufren, no obstante, también hay quienes la gozan sin fronteras. Aunque es un decir, porque en la vida del ser humano, sea de la condición que sea, siempre hay problemas, por supuesto de diferente índole.
No obstante, estoy tratando de encontrar la respuesta de cómo sentir el gusto por la vida. Me parece puede ser, felicidad que encontramos por momentos de alegría que nos hace sentirnos bien, en la plenitud de olvidar nuestros problemas, en un lago de satisfacciones de diferente índole; sean materiales, o espirituales, gozando de una distensión de ensueño donde no existe otra cosa, más de la que sentimos, sin preocuparnos absolutamente de nada. Como una coraza momentánea, que dura el tiempo que dura, pero que no tomamos en cuenta, sino la importancia del gozo, que solamente es nuestro, hasta cuando se apaga esa vela, cuya luz nos ilumina.
Habrán quienes no gozan la vida por el influjo de circunstancias imperceptibles, que no les permiten visualizar, que tener la vida por sí misma ya es un gozo, quizás obstruida por una mentalidad negativa, de no poseer lo que otros tienen.
No ha descubierto que, aunque escasos sus bienes, no es felicidad lo mucho que se tiene, sino, lo poco que necesita para ser feliz.
cristóbal monzón lemus
A CUALQUIER COSTO?
Me inspira ésta pregunta, después de haber visto una documental, de un hombre muy cerca del suicidio, por haber perdido el sentido del olfato, del cual, gozamos todos, con nuestros otros sentidos, a excepción de algunas personas como en el caso advertido.
Es como introducción a lo que busco escribir, respecto al título de ésta reflexión, donde trato de encontrar un motivo de vida, que logre aliciente de vivir la vida, sino plenamente, cuando menos, permita un motivo, que nos impulse a creer que existe como algo importante para vivirla.
Para empezar, nuestra existencia nos es responsabilidad estrictamente nuestra, según se cree en apariencia, por cuanto que, si nos remontamos al principio estrictamente biológico, nos daremos cuenta ser producto de nuestra propia iniciativa, o si se quiere, energía, de cuando nos infiltramos en el óvulo materno, antes que cualquiera otro, de los millones de espermatozoides, compañeros de viaje, además de ser protagonistas en la ovulación, en el centro de la cuna de nuestra evolución.
Pero ¿cómo sentir el gusto por la vida? Si no es tan fácil para una mayoría de personas vivirla, en medio de tantas penas, en razón de tantos problemas de pobreza. Desde luego me estoy refiriendo al segmento que quizás sean muchas las personas que la sufren, no obstante, también hay quienes la gozan sin fronteras. Aunque es un decir, porque en la vida del ser humano, sea de la condición que sea, siempre hay problemas, por supuesto de diferente índole.
No obstante, estoy tratando de encontrar la respuesta de cómo sentir el gusto por la vida. Me parece puede ser, felicidad que encontramos por momentos de alegría que nos hace sentirnos bien, en la plenitud de olvidar nuestros problemas, en un lago de satisfacciones de diferente índole; sean materiales, o espirituales, gozando de una distensión de ensueño donde no existe otra cosa, más de la que sentimos, sin preocuparnos absolutamente de nada. Como una coraza momentánea, que dura el tiempo que dura, pero que no tomamos en cuenta, sino la importancia del gozo, que solamente es nuestro, hasta cuando se apaga esa vela, cuya luz nos ilumina.
Habrán quienes no gozan la vida por el influjo de circunstancias imperceptibles, que no les permiten visualizar, que tener la vida por sí misma ya es un gozo, quizás obstruida por una mentalidad negativa, de no poseer lo que otros tienen.
No ha descubierto que, aunque escasos sus bienes, no es felicidad lo mucho que se tiene, sino, lo poco que necesita para ser feliz.
cristóbal monzón lemus