Noe Guzman
Poeta asiduo al portal
¿Cómo está mi señor?
Halagados los ojos al verte;
el sueño de los dos se vierte,
sobre los aclamados ramos
del tumulto en vano.
Mientes y te desvaneces...
Callas y obsequias besos
al mejor postor,
nunca te inclinas, y el mal te regocija,
con las calmadas notas
que apremian tu fervor.
¿Cómo está mi señor?
Ya no lloras ni te arrepientes,
cruzas las miradas hacia el holocausto;
el Cristo te ayuda,
las espinas hunden la cabeza,
la tentación te apremia.
Te has esfumado del olvido,
como si fueras vapor de penumbras,
como si fueras llama en el infierno.
Te espero en la verdad,
figura poseída,
él mi deidad.
06/Diciembre/2004
Halagados los ojos al verte;
el sueño de los dos se vierte,
sobre los aclamados ramos
del tumulto en vano.
Mientes y te desvaneces...
Callas y obsequias besos
al mejor postor,
nunca te inclinas, y el mal te regocija,
con las calmadas notas
que apremian tu fervor.
¿Cómo está mi señor?
Ya no lloras ni te arrepientes,
cruzas las miradas hacia el holocausto;
el Cristo te ayuda,
las espinas hunden la cabeza,
la tentación te apremia.
Te has esfumado del olvido,
como si fueras vapor de penumbras,
como si fueras llama en el infierno.
Te espero en la verdad,
figura poseída,
él mi deidad.
06/Diciembre/2004