Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Cómo duele, corazón,
cuando la memoria se vuelve espada sin filo,
y corta, igual, por dentro.
No es solo tristeza,
es la ciencia exacta del desamparo,
la ecuación donde el alma se resta a sí misma
y el resultado es el eco de un nombre
que no regresa.
He muerto hoy,
sí, en la penumbra del calendario,
donde las horas son ciegas
y el consuelo es una sombra que no sabe abrazar.
Este amor ha fallado—
y no por falta de intento,
sino porque a veces la ternura también
se suicida con besos que ya no caben
en la boca del tiempo.
El cuaderno de mis mil y una tristezas
tiene páginas que lloran solas,
manuscritas con tinta invisible
que sólo el corazón puede leer.
Nada me separa del llanto,
sólo este silencio,
que es un grito sin sonido
y una llamada sin voz,
una despedida sin boca.
Me parte el alma
tu poderosa distancia:
kilómetros de aire
donde antes habitaba tu aliento.
Y sin embargo,
aunque no pronuncie palabra,
aunque me extinga en cada verso,
algo en mí se rehúsa a morir del todo.
Porque duele, sí,
pero mientras duela
significa que aún estoy aquí,
amando con lo que queda.
cuando la memoria se vuelve espada sin filo,
y corta, igual, por dentro.
No es solo tristeza,
es la ciencia exacta del desamparo,
la ecuación donde el alma se resta a sí misma
y el resultado es el eco de un nombre
que no regresa.
He muerto hoy,
sí, en la penumbra del calendario,
donde las horas son ciegas
y el consuelo es una sombra que no sabe abrazar.
Este amor ha fallado—
y no por falta de intento,
sino porque a veces la ternura también
se suicida con besos que ya no caben
en la boca del tiempo.
El cuaderno de mis mil y una tristezas
tiene páginas que lloran solas,
manuscritas con tinta invisible
que sólo el corazón puede leer.
Nada me separa del llanto,
sólo este silencio,
que es un grito sin sonido
y una llamada sin voz,
una despedida sin boca.
Me parte el alma
tu poderosa distancia:
kilómetros de aire
donde antes habitaba tu aliento.
Y sin embargo,
aunque no pronuncie palabra,
aunque me extinga en cada verso,
algo en mí se rehúsa a morir del todo.
Porque duele, sí,
pero mientras duela
significa que aún estoy aquí,
amando con lo que queda.