Nuria
Poeta que considera el portal su segunda casa
Encajas tus fauces en mí.
Tus ojos destilan veneno.
Anhelas matar mis sueños.
fingiendo ser sereno.
Míro que tiemblan tus manos,
intentando destrozarme...
sabiendo que soy débil
pretendiendo aniquilarme.
Como demonio al acecho
dispones desgarrar a tu presa.
Pones cerco tras de mí
para que no salga ilesa.
¡Vete al infierno!
El cual es tu guarida
Y no hagas conmigo planes
abriéndome una herida
Deja de embestir con resoplidos.
La sangre te hierve de odio.
Tu paladar esta gris y seco
y tus palabras son de lo más obvio.
Como demonio al acecho,
emprende ya la retirada.
Deduce que éste despecho
es tu última bocanada.