Lorenita_linda
Poeta fiel al portal
Un dia de lluvía en el año 1990, yo, a mi 11 años aprendí
verdaderamente lo que era compartir.
Estábamos pasando por una época muy díficil, mi papá nos había abandonado.
Enamorado de una chica menor que mi madre, se fue a seguir su sueño y viajó con ella a otro país.
Mi mamá lloró varios meses y por causa de su depresión perdió su trabajo.
Mi hermano y yo salíamos a jugar horas al parque porque en casa nos acordábamos del hambre.
Algunas veces algún kiosquero se apiadaba de nosotros y nos regalaba alguna que otra galleta.
Pero a nosotros no nos importaba tanto el hambre, solamente queríamos ver feliz a mamá, y por eso nunca nos quejábamos con ella.
Al tiempo mi madre consiguió un trabajo limpiando baños en la estación de trenes.
Caminaba 30 cuadras a su trabajo todos los días, por que aún no había cobrado su primer sueldo.
Fué en ese tiempo que una amiga mía quiso venir a mi casa. Yo no quería por que me daba verguenza que descubriera la pobreza en la que estábamos viviendo. Yá que teníamos pocos muebles, por que mi mamá había vendido algunos para que pudieramos comer.
Sin saber que ella estaba pasando por la misma situación que la mía, acepté y la llevé a casa. Mi mamá había hecho arroz con frijoles para 3 (mi hermano, ella y yo) Sin saber que mi amiga vendría. Cuando había servido los platos para los 3, fué cuando se dió cuenta de que eramos 4. Yo me sentí mal, pensé que había cometido un error y me enojé conmigo misma. Mi mamá no se demostró incómoda, al contrario, empezó a raspar la cacerola y sirvió en el plato el arroz que se pega en ella. Ese plato de arroz que los ricos lo tiran, ese día se lo comió mi mamá.
Y así aprendí a compartir con los demás lo poco que tengo.