danie
solo un pensamiento...
Desciende raudo
bajo las lágrimas de la pestañas
del verano y su despedida
por el otero mortecino
entre ramas constreñidas
roída hasta los árboles
somnolientos que se cobijan
en los párpados
de ese agitado despertar
es la transición tardía de la nueva alba
que excita a la fuente de cuarzo
mesón de vida
y su sombra propagada de una pretérita ceniza
son las huellas de un germinado otoño
espectro
de un calendario enlutado
que poda a la alborada
y sus días
a los cirios de cristales
vespertinos
que ensancha el caudal de la modorra
convaleciente
díscolo de las perennes noches
del feudo de un poniente
con su paso gélido
navega
entre las marquesinas ambarinas
del terruño
y sus emporios de soles añejos
-Se despunta el otoño-
El restaurador del recóndito expedito
de la glicina
de eternos linajes
de suspiros
con sus alcores de colosales regueros
que dilatan la aglomeración
de los enajenados extractos
fomentados por la dadivosa partida del plumón
de las aves
y sus fábulas de polen dormido
y su canícula febril
deidad de los orígenes glaciales
con sus lánguidos declives
de rostros níveos y lívidos
acongojados en el lecho polvoriento
alucinógenos grises
de las estalagmitas del silencio
con su sordina sonrisa
con sus trajes de resina entumecida y congelada
y sus doctrinas de poleas y aparejos
pernoctados en la escarchada laguna
de los ahogados sueños
estivales
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