almacautiva
Poeta adicto al portal
¡Clack! Cerrado.
Y él estaba dentro…
En la penumbra ligera de aquel cuarto.
Dentro.
Con el contorno de su voz difuminado.
Dentro.
En un silencio solemne y desgarrado.
Irremediablemente dentro.
Se tanteó en el alma…
Fría.
Más que el cuarzo de un reloj que nadie quiso.
Fría.
Más que el desprecio de un político a un poeta .
Fría.
Más que la fama cuando deja de ser sueño.
Aterradoramente fría.
Y se encontró sólo…
Como lo están los pueblos grises en invierno.
Sólo.
Como se queda en vacaciones un colegio.
Sólo.
Como el niño que se enfrenta con su miedo.
Desesperadamente sólo.
Y comprendió…
Que no podía mirar a las estrellas
muerto.
Que no podía jugar entre las olas
muerto.
Que estaba erróneamente,
injustamente,
inesperadamente,
muerto.
Y él estaba dentro…
En la penumbra ligera de aquel cuarto.
Dentro.
Con el contorno de su voz difuminado.
Dentro.
En un silencio solemne y desgarrado.
Irremediablemente dentro.
Se tanteó en el alma…
Fría.
Más que el cuarzo de un reloj que nadie quiso.
Fría.
Más que el desprecio de un político a un poeta .
Fría.
Más que la fama cuando deja de ser sueño.
Aterradoramente fría.
Y se encontró sólo…
Como lo están los pueblos grises en invierno.
Sólo.
Como se queda en vacaciones un colegio.
Sólo.
Como el niño que se enfrenta con su miedo.
Desesperadamente sólo.
Y comprendió…
Que no podía mirar a las estrellas
muerto.
Que no podía jugar entre las olas
muerto.
Que estaba erróneamente,
injustamente,
inesperadamente,
muerto.