Las nubes vaporosas donde canta la lluvia,
los renglones torcidos de Dios
y mi punta de pluma como un bisturí de diamante
a punto de atravesar los folios multidimensionales.
Encuentro a veces los fósforos
en esta caja de cerillas del mundo,
en este lugar inacabado
que forma el espacio,
pienso que el ser humano puede
pisar el borde de sus límites
y puede brotar alas así de repente.
Me duermo a veces creyendo
que el pensamiento es claro como el agua
en la ciudad del fósforo,
en mitad del incendio...en el centro
donde la conciencia puede mover montañas.
Aquí, sin patria y sin dioses
intento comprender el giro de la vida,
el gas incombustible,
la arquitectura de estatuas...
....
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