Ayelen
Poeta recién llegado
Guardada en una cajita,
Como las muñecas de porcelana,
No tenía ni aire, ni calma,
Yo misma era un desierto,
Un abandono extremo,
Nada tenía brillo,
Tampoco aparecía color alguno,
Solo se podía decir que existía,
Porque mi corazón no dejaba de latir,
De vez en cuando me paseaban,
Y como a un títere me manejaban,
Obedecía órdenes y volvía a los oscuro,
Hasta que un día mis piernas rígidas,
Tuvieron movimiento,
Mi mente dio signo de pensamiento,
El recordar, me recobró el aliento,
Y en el primer suspiro pude decir,
Cierto que había que vivir!!!,
A partir de ese instante,
No solo tuve corazón,
Sino que adquirí alma,
Alma que siente y elige,
Decisión y valor,
Para afrontar a quienes me cegaban,
Ahora puedo decir,
Soy libre, soy libre al fin
Como las muñecas de porcelana,
No tenía ni aire, ni calma,
Yo misma era un desierto,
Un abandono extremo,
Nada tenía brillo,
Tampoco aparecía color alguno,
Solo se podía decir que existía,
Porque mi corazón no dejaba de latir,
De vez en cuando me paseaban,
Y como a un títere me manejaban,
Obedecía órdenes y volvía a los oscuro,
Hasta que un día mis piernas rígidas,
Tuvieron movimiento,
Mi mente dio signo de pensamiento,
El recordar, me recobró el aliento,
Y en el primer suspiro pude decir,
Cierto que había que vivir!!!,
A partir de ese instante,
No solo tuve corazón,
Sino que adquirí alma,
Alma que siente y elige,
Decisión y valor,
Para afrontar a quienes me cegaban,
Ahora puedo decir,
Soy libre, soy libre al fin