Cristina Chaca
Poeta recién llegado
Frente a un horizonte que no miente simpleza, un aire nuevo bautiza la piel.
Una historia enmudece en los matemáticos bordes del silencio y sin escándalo, un viento blanco, me arrebata la palabra de una vez.
Desalojo recuerdos,
rasguños de superficie...
Reinvento con urgencia mi punto de fuga.
Una incredulidad elemental me asiste en azarosas resignaciones.
Hacia atrás, pululan como moscas los embates de la amargura.
La silueta de un valiente, atragantado de miedos, esboza un proyecto de despedida y unas manos sueltan lo que no tuvieron jamás.
Una voz vacila y desnuda, se arropa con un suspiro.
Cruzando la línea, la serenidad corta y recorta ligaduras, y un laborioso futuro comienza a instrumentar mi recuerdo.
© Cristina Chaca
Una historia enmudece en los matemáticos bordes del silencio y sin escándalo, un viento blanco, me arrebata la palabra de una vez.
Desalojo recuerdos,
rasguños de superficie...
Reinvento con urgencia mi punto de fuga.
Una incredulidad elemental me asiste en azarosas resignaciones.
Hacia atrás, pululan como moscas los embates de la amargura.
La silueta de un valiente, atragantado de miedos, esboza un proyecto de despedida y unas manos sueltan lo que no tuvieron jamás.
Una voz vacila y desnuda, se arropa con un suspiro.
Cruzando la línea, la serenidad corta y recorta ligaduras, y un laborioso futuro comienza a instrumentar mi recuerdo.
© Cristina Chaca