Orfelunio
Poeta veterano en el portal
♣
Chorizos y Almejas
En tiempos de paz
Nos tiemblan las piernas
en tiempos de guerra;
en tiempos de paz,
el hombre carnívoro
¿Se come la hierba?
En tiempos de paz
el hombre más miente,
roba, y asesina;
porque en tiempos de guerra...
¡Camina!
No muera la gente.
Si en tiempos de paz
se arruina,
en tiempos de guerra
no miente.
Que no entre la parte
en conflicto;
que se masturben las tumbas,
los generales, y los obispos;
que sirva el orgasmo
de presente al altísimo,
al que oraron de artes
en su compromiso.
Dejadme tranquilo,
pedís lo mismito;
mejor un empate,
sin piernas, almeja y chorizo.
La paz con vosotros,
¡fornicad aguerridos!,
amaos los unos a los otros,
y los otros a los unos.
Menudo dilema de coco,
que si aquél gana,
tú, ya loco;
yo en la rama
como un moco
que se inflama,
que estornuda
con la ostia que más cura;
que no es poco
si la piel tiene muy dura"
El árbitro estaba comprado,
llegó un maletín con dinero,
pidió perdón al amado,
y salió al campo torero.
El toro corría cual galgo.
¡Ay Dios!... ¡Que si meten me valgo!,
que me llamen pues usurero.
¡Penalti!, ¡que no lo pare el portero!,
y tenga el ave por talgo;
si de esta me salgo,
dono el botín todo entero.
¡Chorizo y almejas!
Si Dios nos tiene entre cejas
por piernas no muero.
No puedan las bombas matarme
por ser verdaderas,
que debo azul disfrazarme,
y de negro puedo ausentarme
en la cruz de las trincheras.
Si la cruz en todas partes
es cultura y se venera,
preparaos a adorarme,
que tengo llena la nevera.
Chorizos y Almejas
En tiempos de paz
Nos tiemblan las piernas
en tiempos de guerra;
en tiempos de paz,
el hombre carnívoro
¿Se come la hierba?
En tiempos de paz
el hombre más miente,
roba, y asesina;
porque en tiempos de guerra...
¡Camina!
No muera la gente.
Si en tiempos de paz
se arruina,
en tiempos de guerra
no miente.
Que no entre la parte
en conflicto;
que se masturben las tumbas,
los generales, y los obispos;
que sirva el orgasmo
de presente al altísimo,
al que oraron de artes
en su compromiso.
Dejadme tranquilo,
pedís lo mismito;
mejor un empate,
sin piernas, almeja y chorizo.
La paz con vosotros,
¡fornicad aguerridos!,
amaos los unos a los otros,
y los otros a los unos.
Menudo dilema de coco,
que si aquél gana,
tú, ya loco;
yo en la rama
como un moco
que se inflama,
que estornuda
con la ostia que más cura;
que no es poco
si la piel tiene muy dura"
El árbitro estaba comprado,
llegó un maletín con dinero,
pidió perdón al amado,
y salió al campo torero.
El toro corría cual galgo.
¡Ay Dios!... ¡Que si meten me valgo!,
que me llamen pues usurero.
¡Penalti!, ¡que no lo pare el portero!,
y tenga el ave por talgo;
si de esta me salgo,
dono el botín todo entero.
¡Chorizo y almejas!
Si Dios nos tiene entre cejas
por piernas no muero.
No puedan las bombas matarme
por ser verdaderas,
que debo azul disfrazarme,
y de negro puedo ausentarme
en la cruz de las trincheras.
Si la cruz en todas partes
es cultura y se venera,
preparaos a adorarme,
que tengo llena la nevera.