CHILENA TE RECUERDO
Claro que si,
tu partiste en ese tren, camino de los viajes.
Partiste como un adiós al recordar.
Me dejaste en Temuco,
como una lluvia que llega con el invierno.
Llena de fríos.
Llena de vientos cenizos.
Allá pita el tren,
lejos como una historia sin recuerdos.
Tu los llevaste como parte de tu viaje,
los llevaste en tu ida por los rieles de la vida.
De una copa de vino,
solos brotaron tus besos,
contentos antes que te fueras.
Si, fue así preciosa amada,
Chilena derramada luz de noches encantadas.
Luciérnaga que alumbras los espacios del vació,
esos que vagan los caminos de mi alma.
Ven aquí como antes que partieras,
déjame recibirte en el andamio de los pasajeros,
que contentos llegan abrazando el ayer,
besando el recuerdo que un día dejaron aquí.
Si aquí como ese encanto que ríe en tus ojos.
Alegres como dos uvas de Osorno.
Hoy me mantengo recordando aquel ensueño,
que de tus brazos se derramaba
en noches que el silencio dormía en la cordillera.
Tu y yo caminamos en un abrazo
a vivir el regalo de la raíces Mapuches.
Fue así que en esa tierra de inviernos,
construí de un viejo árbol de canelo
aquella canoa que nos llevara
como dos pololos navegando las riveras del Cautín
y recogiendo el encanto de Álamos
que en líneas de adioses despidieron nuestros besos,
Yo pienso y lo se,
que solo los recuerdos pueden cantar la luz del ayer.
Cantar amada ese ritmo de tonada,
que como eco siempre broto de tus besos.
Cada vez que el nombre de tu patria pasa por el camino,
tu vienes desde lejos
como el mismo saludo nacido de tus labios,
como el mismo abrazo que se extiende
al aquel ayer en que llegaste,
en un enlace de manos saludando desde el tren de los encantos.
Negor Len

Claro que si,
tu partiste en ese tren, camino de los viajes.
Partiste como un adiós al recordar.
Me dejaste en Temuco,
como una lluvia que llega con el invierno.
Llena de fríos.
Llena de vientos cenizos.
Allá pita el tren,
lejos como una historia sin recuerdos.
Tu los llevaste como parte de tu viaje,
los llevaste en tu ida por los rieles de la vida.
De una copa de vino,
solos brotaron tus besos,
contentos antes que te fueras.
Si, fue así preciosa amada,
Chilena derramada luz de noches encantadas.
Luciérnaga que alumbras los espacios del vació,
esos que vagan los caminos de mi alma.
Ven aquí como antes que partieras,
déjame recibirte en el andamio de los pasajeros,
que contentos llegan abrazando el ayer,
besando el recuerdo que un día dejaron aquí.
Si aquí como ese encanto que ríe en tus ojos.
Alegres como dos uvas de Osorno.
Hoy me mantengo recordando aquel ensueño,
que de tus brazos se derramaba
en noches que el silencio dormía en la cordillera.
Tu y yo caminamos en un abrazo
a vivir el regalo de la raíces Mapuches.
Fue así que en esa tierra de inviernos,
construí de un viejo árbol de canelo
aquella canoa que nos llevara
como dos pololos navegando las riveras del Cautín
y recogiendo el encanto de Álamos
que en líneas de adioses despidieron nuestros besos,
Yo pienso y lo se,
que solo los recuerdos pueden cantar la luz del ayer.
Cantar amada ese ritmo de tonada,
que como eco siempre broto de tus besos.
Cada vez que el nombre de tu patria pasa por el camino,
tu vienes desde lejos
como el mismo saludo nacido de tus labios,
como el mismo abrazo que se extiende
al aquel ayer en que llegaste,
en un enlace de manos saludando desde el tren de los encantos.
Negor Len