Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Chapoteo
Escucha mi niño
el canto del agua,
que viste charquito
y salpica tu espalda.
En esos ojitos
y en esa mirada,
hay olas saltitos,
brillantes alhajas.
Tus pies hundiditos,
tus manos aladas,
tus sueños cielitos
sonríen escarchas.
Rocían tu frente
los ríos de un alba,
futuro en que siempre
mi cielo se lava.
Marcharé a algún poniente
y seguirás esta nana;
cantarás a otra mente
que en los nietos se sana.
Por los mares de oriente
y en las costas tu playa,
seguirá a ese perenne
que es árbol de talla.
Escucha mi niño
el canto del agua,
que viste charquito
y salpica tu espalda.
En esos ojitos
y en esa mirada,
hay olas saltitos,
brillantes alhajas.
Tus pies hundiditos,
tus manos aladas,
tus sueños cielitos
sonríen escarchas.
Rocían tu frente
los ríos de un alba,
futuro en que siempre
mi cielo se lava.
Marcharé a algún poniente
y seguirás esta nana;
cantarás a otra mente
que en los nietos se sana.
Por los mares de oriente
y en las costas tu playa,
seguirá a ese perenne
que es árbol de talla.
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