Los ojos, laten, nos delatan, y se apagan…
ojos con fondos de corales,
cuando ella,
regresa con sus cursillos, de maletas dormidas…
cuando sumamos, nuevos caracoles, a la cabeza….
Mientras la ciudad, nos busca,
por las ramificadas orejas…
cuando exuberantes intuiciones son sus manos;
y nuestros arados en el sol, como resistencia...
cuando traemos, otra vía muerta, en la piel;
cuando esos intermediarios, trotan, como caballos…
con aquellos prisioneros, de una avispa de la arena,
y los veleros fósiles, que nos rondan por el patio;
por el último patio, de patos y tangos…
con el esqueleto de la meditación,
la mascota de la taberna,
el chacal de lomo negro.
ojos con fondos de corales,
cuando ella,
regresa con sus cursillos, de maletas dormidas…
cuando sumamos, nuevos caracoles, a la cabeza….
Mientras la ciudad, nos busca,
por las ramificadas orejas…
cuando exuberantes intuiciones son sus manos;
y nuestros arados en el sol, como resistencia...
cuando traemos, otra vía muerta, en la piel;
cuando esos intermediarios, trotan, como caballos…
con aquellos prisioneros, de una avispa de la arena,
y los veleros fósiles, que nos rondan por el patio;
por el último patio, de patos y tangos…
con el esqueleto de la meditación,
la mascota de la taberna,
el chacal de lomo negro.