Armonia
Poeta veterana
Las letras que obnubilan las palabras,
conforman un maléfico versar,
entre tantas frases insensatas,
que carecen de un anímico pensar.
Allí me encuentro dirigiendo:
un compás de espera sin reloj,
unas gotas de destiempo en el intento
de encontrarle nuevos rumbos a mi voz.
Paulatinos, lo segundos me acompañan,
coloreando de invisible soledad,
pensamientos que galopan en vacíos;
son hastíos de una inmensa vanidad.
Y esta hoja, ya manchada por mis versos,
se despierta de una dulce falsedad
en que habitan una a una, mil princesas,
a la espera de un romántico final.
Ya no pienso, ya no siento, ya no nada
y enseguida se me corta el respirar;
ya cansada, de la tinta de estas manos,
esta pluma, ya no quiere continuar.
Quedará vacía mi memoria
sin latidos estará mi corazón
estos versos que acabaron en historia
invisible, insensible y hoy en off.
conforman un maléfico versar,
entre tantas frases insensatas,
que carecen de un anímico pensar.
Allí me encuentro dirigiendo:
un compás de espera sin reloj,
unas gotas de destiempo en el intento
de encontrarle nuevos rumbos a mi voz.
Paulatinos, lo segundos me acompañan,
coloreando de invisible soledad,
pensamientos que galopan en vacíos;
son hastíos de una inmensa vanidad.
Y esta hoja, ya manchada por mis versos,
se despierta de una dulce falsedad
en que habitan una a una, mil princesas,
a la espera de un romántico final.
Ya no pienso, ya no siento, ya no nada
y enseguida se me corta el respirar;
ya cansada, de la tinta de estas manos,
esta pluma, ya no quiere continuar.
Quedará vacía mi memoria
sin latidos estará mi corazón
estos versos que acabaron en historia
invisible, insensible y hoy en off.