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Cenizas

esteban7094

Poeta recién llegado

La nada deja de ser nada

Ante las cenizas del tiempo,

Ante los otoños y los ocasos que,

Broza seca de los olvidos,

Desdoran lo fulgente

Con un gríseo adiós.


Y nosotros,

Qué somos ante nuestra propia sombra;

Qué somos ante el cristo de la alcoba,

Viéndonos a nosotros mismos

Con ojos que tan sólo

Advierten el alma aprisionada,

Viéndonos moribundos,

Hundidos, ahogados en el abismo

De los tristes naufragios mudos,

Extendiendo las manos frías y rotas

Ante el abandono de quién sabe quién.

¡Pero apartamos la vista!

Porque las muecas

De los días macabros

Son nuestras propias

Ansias de no ser…

De no ser nosotros mismos.


¡Oh crueldad!

¡De qué vale amarnos en silencio!

Si al tornar la noche

Su rostro negro,

Ahí estamos de nuevo,

En el fondo

De un espejo insondable;

Ahí estamos de nuevo

Con ojos estupefactos y eternos;

Ahí estamos de nuevo,

Contemplando la cobardía del hombre

Que llora lo blanco de cuatro paredes,

La cobardía del hombre

Que tan sólo es hombre

Ante las cenizas del tiempo.














l. e. torres

03/2015
 
Intenso poema, lleno de nostalgia que se riega en las cenizas del tiempo.
Gustoso dejo mi humilde huella esteban. Saludos cordiales del Ecuador.

La nada deja de ser nada

Ante las cenizas del tiempo,

Ante los otoños y los ocasos que,

Broza seca de los olvidos,

Desdoran lo fulgente

Con un gríseo adiós.


Y nosotros,

Qué somos ante nuestra propia sombra;

Qué somos ante el cristo de la alcoba,

Viéndonos a nosotros mismos

Con ojos que tan sólo

Advierten el alma aprisionada,

Viéndonos moribundos,

Hundidos, ahogados en el abismo

De los tristes naufragios mudos,

Extendiendo las manos frías y rotas

Ante el abandono de quién sabe quién.

¡Pero apartamos la vista!

Porque las muecas

De los días macabros

Son nuestras propias

Ansias de no ser…

De no ser nosotros mismos.


¡Oh crueldad!

¡De qué vale amarnos en silencio!

Si al tornar la noche

Su rostro negro,

Ahí estamos de nuevo,

En el fondo

De un espejo insondable;

Ahí estamos de nuevo

Con ojos estupefactos y eternos;

Ahí estamos de nuevo,

Contemplando la cobardía del hombre

Que llora lo blanco de cuatro paredes,

La cobardía del hombre

Que tan sólo es hombre

Ante las cenizas del tiempo.














l. e. torres

03/2015
 
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