La vida que se teje,
Entre lana y vino tinto.
La estatua que se inmuta,
Aunque ya estaba petrificada.
Y luego están mis manos,
De cemento enredadas,
Y la maleza que crece,
Desde el pavimento a los deseos.
La casa que se derrumba,
Y el sol que llora,
Recordar la historia que no se ha escrito,
A menudo es más difícil,
Que hablar de las cosas que nunca se han visto.
Y los rayos se alzan,
Cual fueran los brazos,
Dichosos, pero estupefactos.
Llórame amargo cantor,
Que nadie ha de crecer,
Cuando las semillas,
Se queman en un ocaso, un atardecer.
Entre lana y vino tinto.
La estatua que se inmuta,
Aunque ya estaba petrificada.
Y luego están mis manos,
De cemento enredadas,
Y la maleza que crece,
Desde el pavimento a los deseos.
La casa que se derrumba,
Y el sol que llora,
Recordar la historia que no se ha escrito,
A menudo es más difícil,
Que hablar de las cosas que nunca se han visto.
Y los rayos se alzan,
Cual fueran los brazos,
Dichosos, pero estupefactos.
Llórame amargo cantor,
Que nadie ha de crecer,
Cuando las semillas,
Se queman en un ocaso, un atardecer.