IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Y el cielo se ha posado en la tierra,
conocedores de tesoros,
nos agracia la luz,
la que nos turba nuestras dudas,
la que nos desordena nuestros sentires,
ensimismados como hormigas
ante tal inmensidad,
desciende
la mas pulcra imagen de humanidad,
la mas idealizada forma de amor
asciende,
hacia una eternidad lumínica
que se esparce en la negrura,
no hay entendimiento que describa
lo que la mas interna calma segrega,
la extensa suavidad
de una álmica caricia,
la fuerza y longitud
de un susurro perfectamente idóneo,
emerge
desde algo mas interno que el cielo,
de esos que aspiramos entre besos,
algo mas que su anatomía,
el sentimentalismo
de los huesos del surrealismo,
fluyendo como cauce,
exaltado entre exaltaciones,
explotando apaciblemente
como catarata
de conmociones existenciales.
conocedores de tesoros,
nos agracia la luz,
la que nos turba nuestras dudas,
la que nos desordena nuestros sentires,
ensimismados como hormigas
ante tal inmensidad,
desciende
la mas pulcra imagen de humanidad,
la mas idealizada forma de amor
asciende,
hacia una eternidad lumínica
que se esparce en la negrura,
no hay entendimiento que describa
lo que la mas interna calma segrega,
la extensa suavidad
de una álmica caricia,
la fuerza y longitud
de un susurro perfectamente idóneo,
emerge
desde algo mas interno que el cielo,
de esos que aspiramos entre besos,
algo mas que su anatomía,
el sentimentalismo
de los huesos del surrealismo,
fluyendo como cauce,
exaltado entre exaltaciones,
explotando apaciblemente
como catarata
de conmociones existenciales.