licprof
Poeta fiel al portal
jugando al ajedrez: no tengo
paciencia, me distraigo fàcilmente
la ansiedad me mata
al igual que la humedad
cuelgo las piezas
desconozco las estrategias y
tàcticas màs elementales
no hay nada que hacerle
en otras èpocas no perdìa tanto
a pesar de que ùltimamente he tomado algunas clases
pierdo de la forma màs miserable
aunque a veces gano
cada muerte de obispo
incluso he llegado a ganar
con mucho menos material que mi adversario
por lo general, mate pasillo
no obstante, me encanta el ajedrez
mientras escucho mùsica
por las noches: me entretiene sobremanera
y aprendo jugando
con personas desconocidas
de todas partes del mundo
la impaciencia me mata
a partir del medio juego soy un completo desastre
pierdo irremediablemente
como si tan solo supiera mover las piezas
de un lado al otro
y sin embargo
me gusta mucho el ajedrez
en una època,
me habìa aprendido de memoria
(es decir, de corazòn)
uno de los dos sonetos de borges
acerca de este juego
dios mueve al jugador y este, la pieza
me encantaba ese verso
bellamente encabalgado
es como si me gustara perder
es como si el mito
de los bellos perdedores
me hubiera atrapado
y no pudiera despegarme de esa ficciòn
empero, en otras èpocas
no perdìa tanto
o al menos no tan ràpido
en fin
paciencia, me distraigo fàcilmente
la ansiedad me mata
al igual que la humedad
cuelgo las piezas
desconozco las estrategias y
tàcticas màs elementales
no hay nada que hacerle
en otras èpocas no perdìa tanto
a pesar de que ùltimamente he tomado algunas clases
pierdo de la forma màs miserable
aunque a veces gano
cada muerte de obispo
incluso he llegado a ganar
con mucho menos material que mi adversario
por lo general, mate pasillo
no obstante, me encanta el ajedrez
mientras escucho mùsica
por las noches: me entretiene sobremanera
y aprendo jugando
con personas desconocidas
de todas partes del mundo
la impaciencia me mata
a partir del medio juego soy un completo desastre
pierdo irremediablemente
como si tan solo supiera mover las piezas
de un lado al otro
y sin embargo
me gusta mucho el ajedrez
en una època,
me habìa aprendido de memoria
(es decir, de corazòn)
uno de los dos sonetos de borges
acerca de este juego
dios mueve al jugador y este, la pieza
me encantaba ese verso
bellamente encabalgado
es como si me gustara perder
es como si el mito
de los bellos perdedores
me hubiera atrapado
y no pudiera despegarme de esa ficciòn
empero, en otras èpocas
no perdìa tanto
o al menos no tan ràpido
en fin
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